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PLAZA MAYOR

 

 

 

---------------------------------------------------------------------------------La religiosidad latino-americana

                                                                                      IV Jornada de Pastoral con Inmigrantes

                                                                                                                             23 Enero 2004

 

 

                                                   1.  Ubicación de mi experiencia

Cuadro de texto: Rafael Batalla Mingarro es un experimentado sacerdote de la diócesis de Zaragoza que, además de haber atendido como párroco en algunas de sus poblaciones, ha trabajado también como misionero en República Dominicana, Perú, Cuba y Ecuador.

Desde el mes de diciembre del 2003, una vez regresado ya de América Latina, es párroco de Cariñena y Codos. 

El presente trabajo corresponde al esquema de una charla que dio en Zaragoza sobre la religiosidad popular en Latinoamérica en el mes de enero pasado ante la comisión de Pastoral de Inmigración.

De los cuatro países en los que he vivido, me limito a tres de ellos: Perú, Cuba y Ecuador.

 

Perú, Lima: una parroquia de 80.000 hbs en un barrio popular y donde se daba desde el origen mismo de esta parroquia una incidencia e interacción mutua entre la problemática de la gente y la vida/pastoral de la comunidad cristiana.

 

Cuba, Ciego de Ávila: capital de provincia, con 120.000 hbs con una sola parroquia de la que yo era su único sacerdote. Anteriormente estuve unos años en República Dominicana que me ayudó para introducirme en la realidad y el temperamento de las gentes del Caribe, cosa que me fue muy útil para mi experiencia cubana. Ésta es algo especial por sus características como también por la crucial época eclesial cubana que me ha tocado vivir.

 

Ecuador, Vicariato de Sucumbíos (hermanado con la diócesis de Zaragoza): allí compartí mi vida cada mes su primera quincena en zona de sierra (a unos 3.000 msnm, con 15 poblados)  y la segunda quincena en zona de selva de la amazonía ecuatoriana (a 250 msnm. en 18 comunidades).

 

Ese abanico de realidades ayuda a tener una experiencia y una visión complementarias y enriquecidas sobre la realidad que nos va a ocupar en este encuentro, la religiosidad latinoamericana.

 

 

2. Rasgos básicos comunes del pueblo latinoamericano

 

ü      Lo que más salta a la vista en lo más cotidiano: es un pueblo que tiene que enfrentarse cada día con las necesidades básicas más elementales. Es una lucha no por vivir mejor sino por la supervivencia. Sin embargo, comparte con generosidad desde su pobreza.

ü      Una realidad tan inhumana en vez de deshumanizar hace que sea un pueblo con mucho afecto, gente familiar, fraterna y solidaria. Sobreviven gracias al afecto, a la alegría, a la solidaridad mutua. Impacta la gratuidad impresionante de acogida.

ü      El pueblo latinoamericano es religioso y necesita expresar su creencia personal y colectivamente a través de prácticas, de gestos y símbolos. Es un pueblo que ora y mucho, que invoca con confianza a Dios en la necesidad y hace de su angustia un clamor al Dios de la vida. Un pueblo que necesita a María y a los santos, como mediadores más humanos de un Dios cuya cercanía tantas veces se le oculta.

ü      Un pueblo con anhelo de sentido de vida y de esperanza, tanto desde las situaciones límite (enfermedad, catástrofes naturales y sociales) como desde la inseguridad cotidiana de la supervivencia.

ü      Se trata de una esperanza activa: ese pueblo tiene no sólo necesidades y valores de solidaridad y de fe, sino también derechos. Hay toda una historia de organización popular y de lucha por lograr esos derechos de una vida más digna, menos injusta y más humana para todos.

 

 

3. El sentido de Dios del pueblo latinoamericano

     El sentido de fe (“sensus fidei fidelium”)

 

La expresión  sentido de Dios es equivalente a la de el sentido de fe del pueblo de Dios. Este sentido de Dios es una fe descomplicada, porque es una fe sencilla, gozosa, humilde y agradecida. Precisamente el sentido de Dios se ha dado a los humildes, a los pequeños. “En aquella ocasión, con el júbilo del Espíritu Santo, dijo: -¡Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra! Porque, ocultando estas cosas a los entendidos, se las has revelado a los ignorantes. Sí, Padre, ésa ha sido tu elección” (Lc 10,21).

Así como podemos hacer este cuestionamiento: ¿la teología está realmente atenta a esta sabiduría de fe del pueblo de Dios?, de la misma manera me anticipo a hacer esta observación: nuestra sociedad occidental, tan marcada por la racionalidad y la rentabilidad con menoscabo de valores tan vitalizadores como la gratuidad y la cercanía humana, ¿no estará padeciendo un trastoque preocupante de sentido de vida porque adolece de valores de los que es precisamente portador el pueblo latinoamericano?

 

Qué entraña este sentido de Dios del pueblo pobre y creyente latinoamericano:

 

ü                            Es un pueblo que vive ante Dios y con Dios desde todos los ámbitos de su vida, y todo lo vive con calma, sin prisas:

 

Ÿ             las celebraciones son distendidas y participadas, y anteriormente preparadas al menos por una parte de la comunidad;

Ÿ             el acompañamiento y la eficaz solidaridad en el sufrimiento y en las pruebas de la vida es conmovedora;

Ÿ             en el trabajo cotidiano, cuando la tarea familiar o comunal lo requiere, se cuenta       espontáneamente con la conjunción de familias o de vecinos para sacar adelante lo que se  pretende;

Ÿ             la defensa de la vida ante atropellos concretos y la lucha por lograr una infraestructura básica para una vida algo más digna, y de aquí brotan las diversas experiencias de organizaciones populares como también de comunicadores populares.

Ÿ             la celebración de la vida por medio de la fiesta: no hay dificultad para encontrar motivo sobre qué celebrar.

 

ü                                                                            Este sentido de fe es toda una espiritualidad y un conocimiento como integral. No es sin más un actitud interior, sino que el pueblo de Dios capta el conjunto de la fe a través de unos ejes:

 

Ÿ                                       La confianza en Dios y la familiaridad con que trata con él.

Ÿ                                       En el pueblo se da más mariología que cristología: la creatividad con que cada cultura expresa su devoción a María de acuerdo a sus experiencias humanas básicas.

Ÿ                                       Con todo, tanto la Navidad como la Semana Santa son algo excepcional: la pasión de Cristo (el Señor de la Justicia, el Dios del Gran Poder).

Ÿ                                       La ética de la solidaridad, la celebración de la vida, la fe comunitaria, la lucha por la justicia.

Ÿ                                       ¡La entrega hasta dar la vida! (las comunidades latinoamericanas tienen en el siglo XX más mártires que en los primeros siglos del cristianismo).

 

ü                                                                              Hay modos concretos especiales de acoger la presencia y la acción del Espíritu en el mundo popular latinoamericano, en consonancia con lo que se sabe por la Historia de la Espiritualidad cuando durante siglos el pueblo llano, los laicos decimos hoy, no tenía acceso a la Biblia ni comprendía la liturgia:            

 

Ÿ                        La fe en la otra vida y la comunión de los santos mediante el intenso culto en torno a los seres queridos y miembros significativos de la comunidad difuntos y la arraigada veneración de los Santos.

Ÿ                        La comunicación de testimonios: el hecho de que la gente pueda contar ante los demás en la comunidad su situación dolorosa, los atropellos, sus luchas,... y escuchar a otros que están sufriendo lo mismo o más gravemente -y ser tomada en serio-, eso es ya un alivio, una dignificación y es descubrir la presencia de Jesús vivo.

Ÿ                        La comunidad donde cada uno/a se siente acogido, tomado en cuenta, como lugar de encuentro, de cariño recíproco y convivencia, de apoyo mutuo y de servicio común a los más abandonados.

Ÿ                        La Palabra de Dios compartida con sencillez o la lectura popular de la Biblia: destacar este aspecto tan básico y clave de todo (la gente se abre a la vida con una nueva luz, se crece en confianza y sabe tomar la palabra, ...).

 

Al decir todo esto no es que esté idealizando a este pueblo. No olvidemos que se trata de un pueblo en su mayoría pobre, porque empobrecido y ahora no sólo oprimido sino excluido. Y entre los pobres, donde se dan tantas carencias, problemas, sufrimientos y debilidades, no todo es santo, ni mucho menos; sin embargo hay que completar el relato: un pueblo capaz de vivir gestos como los que vengo diciendo, es para quitarse la boina, creer en el Evangelio y acogerlo desde los pobres.

En el relato de la mujer que unge a Jesús durante el banquete con el fariseo, y de la que Lucas dice que era una mujer pecadora pública, Jesús hace en Mt y Mc el siguiente comentario: “Os aseguro que en cualquier parte del mundo donde se proclame la buena noticia, se mencionará también lo que ella ha hecho” (Mc 14,9=Mt 26,13).

 

 

4.  Experiencias claves, e incluso históricas, que avalan esta realidad descrita

 

 

Lima (Perú): el mes de Octubre, mes del Señor de los Milagros o el Cristo morado.

 

Ciego de Ávila (Cuba): la preparación de la visita pastoral del Papa a Cuba con el recorrido por toda la isla de la Virgen Peregrinala Vrgen de la Caridad”, Patrona de Cuba, un recorrido lleno de acontecimiento de todo género, tanto de fervor popular como de represión gubernamental. La visita domiciliaria de la capilla del cuadro de la Virgen de la Caridad ha abierto caminos a la evangelización de una manera sorprendente.

 

Sucumbíos (Ecuador): Con ocasión de la visita de la Virgen del Cisne desde Loja a Nueva Loja, la capacidad de convocatoria y de evangelización de esta vivencia religiosa popular.  Una expresión rica de esto es la celebración popular de las novenas de la Virgen del Cisne y la resonancia de la fiesta diocesana de los ministerios el 8 de septiembre, fiesta de la Virgen del Cisne, que culmina en la celebración de la eucaristía con reconocimiento de nuevos ministerios laicales.

 

Observaciones:

­                                                                                                        Cuando yo viví esos tiempos y acontecimientos los agentes de pastoral estaban ya bien advertidos y convertidos sobre la seriedad y hondura de esa expresión y vivencia religiosa.

­                                                                                                        Este rasgo religioso, de fe o de creencia sencilla popular, es algo esencial en la identidad de la persona y del pueblo. José Carlos Mariátegui, renombrado intelectual marxista peruano, al analizar la realidad peruana, ve como un componente esencial de la misma el factor  religioso.

­                                                                                                        Es un cauce fundamental de convocatoria, de crear acogida y de toda tarea que quiera hacerse de evangelización.

 

 

5.  La actitud de Jesús y de Pablo

 

Jesús que ha sido enviado a evangelizar a los pobres, él mismo evangeliza desde los pobres:

­                                                                                                         Ve, tu fe te ha salvado (Mc 10,52), dice al ciego de Jericó.

­                                                                                                         El envío de los 70 discípulos, con el jubiloso reconocimiento de la elección del Padre (cf. Lc 10,17-24).

­                                                                                                         El compartir de los pobres, fundamental para que se dé la acción de Jesús: da de comer a una multitud (cf. Mc 6,30-43).

­                                                                                                         Os aseguro que esta pobre viuda ha echado más que todos (cf. Lc 21,1-4).

­                                                                                                         Una fe semejante no la he encontrado ni en Israel (cf. Lc 7,1-10): la fe de un pagano.

 

Pablo es testigo de cómo personas y pueblos que tienen culturas muy distintas a la del pueblo elegido acogen la revelación de Dios en Jesucristo, el Evangelio: el misterio de la revelación a los gentiles y propone a todos el testimonio de las comunidades pobres de Macedonia: la gracia que Dios concedió a las iglesias de Macedonia. En medio de una prueba grande desbordaban de alegría, en su extrema pobreza derrocharon generosidad (2 Cor 8,1-2). Y como tenéis abundancia de todo, ... tened también abundancia de generosidad (v.7). Y el testimonio de esas comunidades humildes fue la ocasión para darnos Pablo una joya cristológica: Pues conocéis la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, por nosotros se hizo pobre para enriqueceros con su pobreza (v.9).

 

Es de suponer que esto que acabo de insinuar respecto a Jesús y a Pablo algo nos quiere sugerir. Lo puedo explicitar con el siguiente y último punto.

 

 

6.   La providencial actuación de Bernabé en los comienzos de la expansión de la Iglesia

y la genialidad de la Virgen de Guadalupe en la primera evangelización de A. L.

 

Bernabé. Cf. Hch 11,19-30: la fe evangelizadora de unos emigrantes al llegar a Antioquia contó con el entusiasmo y la iniciativa de Bernabé..

 

Guadalupe: nuestros antepasado llevaron la fe al Nuevo Continente, lo que hoy llamamos América Latina o Hispanoamérica / Iberoamérica. En la actualidad escuchamos esta afirmación: ahora necesitamos ser evangelizados por ellos. Hay algo más genial: la primera evangelización del Nuevo Continente necesitó ya en sus comienzos de la nueva evangelización: esto es lo que ha sido y sigue significando el precioso relato de la Virgen de Guadalupe en México y desde allí a toda evangelización.

 

Necesitados como estamos de una nueva evangelización, vemos que irrumpen en nuestro tejido social tantos emigrantes, no pocos de ellos portadores, quizás sin saberlo ellos mismos, de valores como los que he querido explicitar arriba.

 

Mi cometido en esta Jornada era presentar de manera testimonial y algo organizada la experiencia de esta realidad de la religiosidad latino-americana de cara a su favorable acogida, si bien se nos presenta a veces revestida de algunas ambivalencias. Ha estado también salpicado con algún cuestionamiento sencillo y evangélico. Ahora bien, ¿creéis que para nuestras comunidades la irrupción de emigrantes latinoamericanos con su sentido de Dios representa una oportunidad histórica de dejarnos evangelizar y de buscar hacer junto con ellos la Iglesia que Jesús quiere?

 

                                                                                                   Rafael Batalla

 

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Zaragoza, octubre 2004