-----------------------------------------------------------------La figura pastoral del Arciprestazgo
|
en los encuentros de arciprestes de Aragón
LECCIÓN INAUGURAL DEL CURSO ACADÉMICO 2003-2004
Pronunciada por
JUAN PABLO FERRER MARTÍN
Zaragoza, 2003
Al que ha sido hasta ahora mi obispo,
don Antonio Algora,
que me ordenó presbítero,
y me nombró arcipreste.
A mis compañeros sacerdotes
del arciprestazgo de Alfambra
que me propusieron para esta misión.
Índice
General
2. El arciprestazgo, sus dimensiones
3.2.1. El
arciprestazgo, lugar de comunión entre comunidades.
3.2.1.1. La fraternidad, figura de la relación interpersonal en el
arciprestazgo
3.2.1.2. La
colaboración entre sacerdotes, religiosos y laicos. Corresponsabilidad eclesial
3.2.2. El arciprestazgo, plataforma
para una pastoral misionera de conjunto
3.2.2.1. Una pastoral que conoce y respeta los ambientes vitales de las personas
3.2.2.2. Para agentes de pastoral que deciden complementarse en sus
esfuerzos
3.2.2.3. En la actividad misionera con los “alejados”
3.2.2.4. En la pastoral del servicio
3.2.2.5. En la pastoral vocacional
3.2.2.6. Necesidad de coordinación pastoral
4. Elementos
constitutivos del arciprestazgo
4.1. El arcipreste
4.1.1. Animador de la
comunión
4.1.2. Promotor de la
misión conjunta
4.2. El equipo
sacerdotal de arciprestazgo
4.3. El Consejo o Colegio de Arciprestes
4.4. Comisiones pastorales del arciprestazgo
4.5. El consejo coordinador de la pastoral del arciprestazgo
4.6. Las nuevas unidades pastorales, afines a la figura del arciprestazgo
5. Algunas
pistas para el arciprestazgo, hoy
CONCLUSIÓN
Bibliografía
El presente
trabajo intenta poner de relieve el esfuerzo pastoral de los arciprestazgos en
Aragón, a través de la reflexión de sus arciprestes, reunidos periódicamente
para compartir experiencias analizadas pastoral y teológicamente y apuntar vías
de desarrollo comunitario. De ahí, el interés que para la hodegética tienen
estos encuentros, por conocer y valorar teológicamente cómo se articulan los
diversos elementos de comunión eclesial que confluyen en esta realidad del
arciprestazgo, con la ayuda de criterios eclesiológicos, jurídicos,
pedagógicos, sociológicos...
Veamos, pues, en esta introducción, una
pequeña presentación de las nueve ediciones de estos encuentros pastorales
realizados hasta ahora y los criterios con los que analizaremos algunas
muestras de lo compartido y vivido en los mismos, especialmente las ponencias y
las conclusiones pastorales.
Pronto se van a celebrar
dieciocho años desde que se convocara en Zaragoza el I Encuentro de Arciprestes
de Aragón. Desde entonces a hasta esta fecha, otros ocho encuentros han tenido
lugar, teniendo como eje de reflexión la vida eclesial, comunión y misión de
las comunidades cristianas de Aragón. Cuando se están escribiendo estas líneas
ya hay en la agenda de los arciprestes de Aragón la próxima fecha del X
Encuentro del 8 al 10 de marzo de 2004.
La realidad eclesial del arciprestazgo
ha sido poco estudiada fuera de su ámbito. Da la impresión que adolece de
credibilidad para muchos agentes de pastoral en sus posibilidades pastorales.
Por otra parte, esta figura se encuentra en continua evolución según las
necesidades pastorales de cada lugar y de cada momento.
Sin embargo, en la articulación práctica
de esta figura pastoral en cada una de nuestras diócesis,
He aquí la relación de los nueve
encuentros de arciprestes de Aragón celebrados hasta el momento:
FECHAS
|
TÍTULO
|
PONENCIAS
|
Zaragoza,
27-31 / enero / 1986 |
I Cursillo de
Arciprestes de Aragón
|
* “Arciprestazgo y Fraternidad Apostólica”
*
“Arciprestazgo y Programación” |
Zaragoza,
25-29 / enero / 1988 |
II Cursillo de
Arciprestes de Aragón
|
* “Arciprestazgo y Fraternidad Apostólica”
* “Arciprestazgo
y Programación” |
Zaragoza,
5-7 / febrero / 1990 |
III Cursillo de
Arciprestes de Aragón
|
|
Teruel,
13-15
/ marzo /1995 |
IV Cursillo de
Arciprestes de Aragón
“El arciprestazgo como
fraternidad apostólica” |
|
Tarazona,
4-6 / marzo / 1996 |
V Cursillo de
Arciprestes de Aragón
“Ser pastores en una región
pobre” |
* “Aproximación a la situación económico-social de Aragón”
* “Aspectos proféticos significativos hoy” |
Zaragoza,
3-5 / marzo / 1997 |
VI Cursillo de
Arciprestes de Aragón
“La figura pastoral del
arciprestazgo y del arcipreste” |
* “Situación arciprestal de Aragón”
por
F. Luesia, J. Minguijón y D. Ortega * “El arciprestazgo como unidad pastoral” por Jesús Moreno * “La
fraternidad sacerdotal” por Fernando Jordán |
Teruel,
2-4 / marzo / 1998 |
VII Cursillo de
Arciprestes de Aragón
“Los Consejos Pastorales
como expresión de la comunión eclesial” |
* “Monografías”
* “¿Por qué son imprescindibles los laicos?” por Pedro Escartín *
“Presupuestos para la coordinación pastoral” por Vicente Altaba |
Tarazona,
6-7 / marzo / 2000 |
VIII Cursillo de
Arciprestes de Aragón
“La fraternidad sacerdotal
en el arciprestazgo” |
* “Mesa redonda”
*
“Presbiterio y presbítero” por Florentino Nonay * “El
arcipreste, animador de la fraternidad...” por Emilio Delgado |
Zaragoza,
18-20/febrero/ 2002 |
IX Cursillo de
Arciprestes de Aragón
“Las nuevas unidades pastorales” |
* “Monografías”
*
“Informes de las diócesis” *
“Pastoral parroquial y nuevas unidades pastorales ” por Fernando Gonzalo-Bilbao |
En estos encuentros los arciprestes de Aragón
han reflexionado juntos, a partir de ponencias y de trabajo en grupo. A lo
largo de estas páginas se va a hacer referencia a la mayoría de estas ponencias
y a las conclusiones finales de la reflexión pastoral de los participantes en
estos encuentros. También, ha habido “mesas redondas”, monografías con
comunicación de experiencias pastorales en parroquias y arciprestazgos, que han
quedado consignadas en diversos cuadernillos que han estado en el origen del
trabajo.
Estos cuadernillos han sido recopilados
y editados por don Joaquín Aguilar, Vicario Episcopal de
2. El arciprestazgo, sus dimensiones
La figura del arciprestazgo puede ser
estudiada desde varios puntos de vista, con los que vamos a abordarla a lo
largo de estas páginas, con ayuda de la reflexión de los últimos encuentros de
arciprestes de Aragón. Pero antes, observemos los puntos de vista desde los que
se puede mirar esta rica realidad pastoral, es decir, planteemos los
presupuestos desde los que la analizaremos. Este es un requisito imprescindible
según la metodología propia de
-
Identidad eclesiológica del arciprestazgo: Es figura o signo de lo que
El arciprestazgo
es signo de una Iglesia de comunión para la misión, porque ella nace desde la
misión. Así se decía acertadamente en uno de los encuentros de arciprestes de
Aragón, el primero en el que participé personalmente como arcipreste de
Alfambra (diócesis de Teruel y Albarracín): “
El trabajo de
comunión y de evangelización realizado en los arciprestazgos aparece
teológicamente como verdadera “edificación de
-
Identidad pastoral del arciprestazgo: Figura que
potencia la pastoral de conjunto.
¿A qué se le llama pastoral de
conjunto?:
-
A la que estudia la situación social concreta de una comunidad
humana como “conjunción de fuerzas de sus ambientes sociales”[8]
-
A la que intenta “conjuntar en
-
A la que descubre como unidad pastoral fundamental a la “Iglesia
diocesana”, bajo la unidad de dirección del obispo. De esta unidad fundamental
dimanan los arciprestazgos que intentan conjuntar la acción pastoral de las
parroquias y comunidades de las diversas
ciudades, comarcas y barrios urbanos.[10]
-
Identidad sociológica del arciprestazgo: Figura
pastoral que responde a necesidades reales comunes.
El arciprestazgo
“se fija en las zonas humanas, es decir, en la unidad social elemental de la
vida de un grupo de personas. Su realidad es sociológica y está tomada de la
geografía humana, de las relaciones entre individuos de un territorio que
permite el desarrollo de todas las dimensiones significativas de la existencia
humana”[11].
Por eso, la realidad pastoral de los arciprestazgos es muy plural, dependiendo
tanto de las realidades sociológicas en las que están integrados, como de las
opciones pastorales que sostienen su acción[12].
-
Identidad jurídica del arciprestazgo: Figura
pastoral sin jurisdicción y por definir.
El arciprestazgo
en sí no tiene personalidad jurídica propia, como sí la tienen la diócesis, la
parroquia, la asociación pública o privada de fieles, la comunidad religiosa..
La dimensión servicial de la figura del arciprestazgo y del arcipreste aparece con
claridad al colocarse por debajo de estas comunidades a las que pretende servir
y vincular diocesana y territorialmente en su vertebración y comunicación
mutuas.
El arcipreste no
tiene tampoco jurisdicción pastoral sobre las parroquias del arciprestazgo y su
acción no puede saltarse la jurisdicción de los párrocos.
Además, el
Derecho Universal de
Se trata, pues,
de una figura canónicamente débil, pero ya se puede anunciar: ¡en su debilidad
está su grandeza eclesial!
-
Identidad histórica del arciprestazgo: Figura
pastoral no inmutable, sujeta a evolución y a cambios.
La función del
arciprestazgo a lo largo de la historia ha evolucionado mucho. Nuestra
exposición comienza con algunas pinceladas históricas de esta instancia
pastoral que nos ayudarán a descubrir
cómo el arciprestazgo ha sido considerado como la pieza clave de cada reforma
pastoral a lo largo de la historia de
Los resultados de esas miradas se van a
presentar orgánicamente de modo transversal, es decir, no se van a presentar
siguiendo consecutivamente cada una de ellas, sino desde su historia y su
vocación de ser un lugar de comunión y evangelización. Los puntos de vista
eclesiológico, canónico, pastoral, sociológico e histórico van a embadurnar
toda esta reflexión teológico-pastoral. También, en un segundo momento,
estudiaremos los elementos constituyentes con los que esta institución pastoral
se ha ido dotando en Aragón[16]:
arcipreste, equipo sacerdotal, consejo o colegio de arciprestes, comisiones de
pastoral, consejo coordinador... así
como, las nuevas figuras pastorales que están emergiendo con una gran
afinidad con el arciprestazgo: vicarías territoriales o sectoriales y las
unidades pastorales parroquiales.
El arciprestazgo nació en la historia de
El momento de eclosión de la figura del
arcipreste la tenemos que situar en los siglos V y VI y desde el siglo IX, en
el Imperio Carolingio, esta figura adquiere un tinte administrativo y mediador
entre obispo y párrocos, para informar de las cuestiones patrimoniales de cada
parroquia y de las contribuciones debidas al obispo. [21]
Poco a poco se fue extendiendo esta
figura a toda
El concilio de Trento consolidó
jurídicamente la figura del arcipreste en su función de vicario foráneo del
obispo, en cuanto que éste delegaba en aquél funciones de vigilancia y control
pastoral. En concreto, el arcipreste debía hacer periódicamente visitas a cada
parroquia y tomar el pulso al estado del patrimonio eclesiástico de la misma,
de la dignidad del culto, de los deberes de los sacerdotes y de su oportuna
formación permanente. Esta visión tridentina, centrada en los clérigos, ha
llegado hasta nuestros días, gracias, sobre todo, al Código de Derecho Canónico
de 1917.[23]
Con la llegada del concilio Vaticano II[24],
y su plasmación jurídica en el código de 1983, se ha producido una serie de
cambios significativos que corresponden con la renovación eclesiológica y
pastoral que él impulsó[25].
Principalmente, el cambio afecta a su misma concepción: si antes era una figura
marcadamente clerical, hoy el arciprestazgo responde a la necesidad de unir
pastoralmente no sólo a los sacerdotes -miembros de un mismo presbiterio
presidido por el obispo-, sino a todas las parroquias vecinas entre sí, y a sus
miembros, sacerdotes, religiosos y laicos, que tienen una actividad pastoral
común.
Hoy la figura del arciprestazgo, aunque
conserva disposiciones del pasado sobre la vigilancia, se presenta no tanto
como instancia intermedia entre obispo y parroquias[26],
como si estuviera por encima de éstas, sino más bien como una ayuda a las
parroquias. De hecho, en el actual código la figura del arciprestazgo se
contempla después de legislar sobre las parroquias. Además su institución en
cada Iglesia diocesana es facultativa[27],
no obligatoria como antes.
En la reflexión teológico-pastoral de
los últimos años en España y también en Aragón, aun en medio de la
multiplicidad de tipos de arciprestazgos –coincidentes con un barrio urbano,
pequeña ciudad, comarca con un núcleo de población central, comarca rural de
pueblos pequeños...-, se ha reafirmado el valor eclesial que supone el
arciprestazgo como “unidad básica de pastoral de conjunto”[28],
es decir, como instrumento de coordinación y de mutua ayuda a la acción
pastoral de cada una de las parroquias vecinas, y el protagonismo del mismo en
la reestructuración territorial y sectorial de
Examinando el desarrollo histórico de
esta figura pastoral, se puede ya vislumbrar el futuro de algunos
arciprestazgos implantados en comarcas rurales de pueblos pequeños. La
tendencia actual es a forjar la práctica pastoral de las llamadas unidades
pastorales parroquiales, en las que cada pequeña parroquia conserva su
personalidad jurídica como parroquia en el ámbito de una unidad mayor que le da
verdadera entidad de parroquia, para evitar que se reduzca a un mero lugar de
culto.
Según el pastoralista Miguel Payá, el
arciprestazgo es “la unión de varias parroquias vecinas, con el fin de
facilitar el ejercicio de su responsabilidad pastoral mediante actividades
comunes”[29].
Con estas sencillas palabras da la preeminencia a la parroquia a cuyo servicio
se establece el arciprestazgo para facilitar sus dos dimensiones pastorales
básicas: la misión y la comunión.[30]
En suma, “el arciprestazgo es un signo de comunión para la misión”[31].Según
esta visión, no se trata tanto de la división de
Los encuentros de arciprestes de Aragón
han abordado esta instancia pastoral del arciprestazgo desde varias
perspectivas:
- Desde el término “fraternidad apostólica”
se percibe este misterio de comunión entre comunidades y entre los
protagonistas de la misión evangelizadora en un barrio, en una ciudad o una
comarca rural[33].
- También lo han presentado como “unidad
básica de la pastoral de conjunto”[34].
Desde este punto de vista, “potenciar el arciprestazgo es totalmente necesario
para la estructuración de una pastoral renovada y para hacer posible una
pastoral de evangelización”[35].
En sintonía con lo referido más arriba, los
encuentros sitúan también la acción pastoral del arciprestazgo desde la
concepción del mismo como “unidad pastoral intermedia entre las parroquias y la
diócesis, ayudando a que ésta y aquéllas puedan desarrollar mejor sus
virtualidades”.[36]
En el VI Encuentro se abordó esta figura pastoral del arciprestazgo como
“unidad pastoral”, especialmente en la ponencia de don Jesús Moreno, actual
Consiliario Nacional de
A continuación se describen los dos
constituyentes de las pastoral del arciprestazgo que responden a estos
interrogantes, “¿Qué nos ofrece el arciprestazgo?”, “¿Qué nos pide el
arciprestazgo?”... Son los que don Jesús
Moreno, en dicho encuentro, presentó de manera muy implicativa y que a lo largo
de estos encuentros de arciprestes de Aragón han ido tomando cuerpo, tal como a
continuación se describe...
3.2.1. El arciprestazgo, lugar de
comunión entre comunidades.
Frente al parroquialismo[38]
que tiende a encerrar la parroquia en su mundo interno y muy a menudo en torno
a la persona y misión del párroco, privando a sus miembros de la necesaria vinculación
con el resto de parroquias y con la misma Iglesia diocesana, el arciprestazgo
se ofrece como ayuda a las parroquias para su comunicación plena con las
parroquias vecinas.
De hecho, difícilmente las parroquias
pueden cumplir en la actualidad su tarea pastoral de modo aislado e
incomunicado[39].
En la práctica pastoral no está resultando fácil que las parroquias
pertenecientes a un mismo arciprestazgo adopten una línea pastoral común, dado
el pluralismo pastoral que se da hoy en
Surgida a raíz de los encuentros
pastorales anuales titulados “Iglesia en Castilla”, en Villagarcía de Campos,
la llamada “Pastoral del Duero” formuló con unas imágenes muy sugestivas la
vocación eclesial del arciprestazgo, imágenes que recogen los arciprestes en su
reflexión pastoral. El arciprestazgo está llamado a ser “hogar (donde los
hermanos alimentan y tejen la fraternidad)[42],
escuela (de formación permanente y programación) y taller (que favorece la
acción pastoral de conjunto y articulada)”[43]
Con estas imágenes se introdujo el tema de la fraternidad apostólica en el
arciprestazgo en las reflexiones del III Encuentro de Arciprestes de Aragón en
Zaragoza[44]En
este III Encuentro se valoró la gratuidad de los encuentros de sacerdotes, ante
una sociedad que valora sólo lo útil y lo efectivo a corto plazo. La gratuidad
de todo encuentro refleja la vida trinitaria de Dios, que, “por ser gratuito,
es Comunión, Encuentro, Reunión... en el Amor interpersonal”[45].
En el ámbito de Aragón es muy
interesante asomarse a la cantidad de acciones comunes que se han realizado en
estos últimos años y que manifiestan el misterio de
3.2.1.1. La fraternidad, figura de la
relación interpersonal en el arciprestazgo
La comunión eclesial,
que la vida de un arciprestazgo hace presente en un territorio, se expresa con
una imagen muy bella, puesta de relieve en los encuentros de arciprestes de
Aragón: la fraternidad apostólica. Tal como hemos visto, la fraternidad
apostólica ha sido el tema conductor de todos ellos, calificada de fraternidad
para la evangelización, integrando en ella a sacerdotes, religiosos y laicos[47].
En este momento abordamos la fraternidad desde este punto de vista. Dejamos la
fraternidad sacerdotal para el capítulo sobre el equipo sacerdotal del
arciprestazgo[48],
reconociendo que entre los sacerdotes la fraternidad proviene además de otra
fuente: su incorporación al presbiterio, cuya constitución y labor es de índole
colegial y fundamenta la unidad y conjunción de los esfuerzos de los sacerdotes
en comunión con el presbiterio diocesano, cuya cabeza es el obispo[49].
Este aspecto de la fraternidad, aunque
referido especialmente a los sacerdotes, se estudió en el VI Encuentro, a
partir de la ponencia de don Fernando Jordán, actual Vicario General de Jaca,
que se fijó en las realizaciones concretas que va adoptando actualmente la
fraternidad: “La fraternidad es primeramente ayuda al prójimo, rehabilitación
del otro, promoción de una historia, ejercicio de mediación”[50],
y se ha de traducir en servicio y en comunión, pues según el autor, “la
fraternidad que no se cristaliza en servicios y se sustancia en cuerpo eclesial
no nace de Jesús”[51]. Por “ayuda al prójimo” se entiende la
proximidad al hermano en su situación humana y también en la capacidad efectiva
de realizar un proyecto de comunidad eclesial –un hogar-. Rehabilitación del
otro significa, a imagen del Buen Samaritano, ayudar sin crear dependencias,
crear libertad auténtica, reconocer la grandeza del otro y abrir posibilidades.
Promover una historia es impulsar un proceso de formación permanente y de
crecimiento personal y comunitario, aun en condiciones personales y sociales
difíciles. El ejercicio de mediación y de la integración en la fraternidad
consiste en trazar puentes entre personas y situaciones diferentes para el
enriquecimiento personal.[52]
Esta ponencia presentó, pues, las bases antropológico-culturales de la
fraternidad apostólica para la edificación de
Por eso, el arciprestazgo, que se define
como lugar de la fraternidad apostólica entre personas y comunidades, debe
tener muy en cuenta esta figura de la interrelación, para facilitar el ambiente
y el clima en el que se realizan la colaboración y la coordinación apostólicas,
que son otras de las imágenes que nos aproximan a la realidad pastoral del
arciprestazgo y que serán tratadas más adelante.
Sin embargo, las raíces de la
fraternidad apostólica hay que descubrirlas según la antropología teológica, en
Dios. Así lo presenta otra ponencia del VIII Encuentro realizada por don
Florentino Nonay, Rector del Seminario Mayor de Tarazona: “el origen de toda
fraternidad está en el Padre y en la relación paterno-filial del Padre con el
Hijo, en el Espíritu... Pero Él nos ha engendrado y elegido en el Hijo para ser
hijos y hermanos en el Primogénito...”[54]
Es una vocación que tiene su origen en
las relaciones trinitarias y que nosotros estamos llamados a acogerla[55].
La ponencia ofrece elementos bíblicos sobre la base de la oración de Jesús en
el evangelio de Juan (“Padre, que sean uno... para que el mundo vea y crea” [Jn
17, 21-26]).
Sobre esta base teológica presentó
también las dimensiones sacramental y eclesial de la fraternidad apostólica:
transparencia de la relación interpersonal en Dios para
Dentro del presente estudio sobre la
figura del arciprestazgo, estas referencias teológicas de la fraternidad
apostólica entienden la vocación como un don de Dios, experimentado en la
interrelación personal entre los bautizados, verdaderos apóstoles en sus
carismas y situaciones personales, y, por consiguiente, reabren las esperanzas
en la fraternidad eclesial, siempre llamada a recrearse. [57]
Por otra parte, la fraternidad
apostólica es entendida en los encuentros de arciprestes de Aragón como
expresión de comunión eclesial para la misión hasta el punto de aconsejar en el
arciprestazgo la creación de un “proyecto comunitario” en el que se refleje,
para todos los agentes de pastoral, la vida de oración en común, la formación
permanente, las experiencias de convivencia y hasta de comunión de bienes...[58]
3.2.1.2. La colaboración entre sacerdotes,
religiosos y laicos. Corresponsabilidad eclesial
Otra figura que
nos aproxima al arciprestazgo como realidad eclesial y, por tanto, pastoral es
la corresponsabilidad pastoral. Fue en el VI Encuentro donde, con el término de
corresponsabilidad pastoral se introdujo teológicamente la categoría
eclesiológica de la comunión eclesial, en la ponencia de Jesús Moreno.[59]
Un “pueblo de iguales con ministerios
diversos”: así es como mira a
Con este principio desarrolló una
primera convicción: sacerdotes y laicos “navegan en la misma nave”,
corresponsables de la misma misión de Cristo, pues los laicos, miembros también
del Pueblo de Dios, participan, por eso mismo, de la misión sacerdotal,
profética y real de Jesucristo, y “ejercen, por su parte, la misión de todo el
pueblo cristiano en
Su segunda convicción la fundamentó en
la diversidad y complementariedad de estos estados o ministerios en
La tercera convicción es el inmenso servicio
mutuo que se puede entablar entre sacerdotes y laicos. Surge un nuevo estilo
de comportamiento mutuo al que no se está acostumbrado. El presbítero es un
servidor nato de los laicos cristianos, por su sacerdocio ministerial, para el
desarrollo de su vocación cristiana: además de los ministerios propios y
habituales, hoy hay que cuidar especialmente el acompañamiento pastoral y
espiritual, y el compromiso evangelizador en el mundo... Por su parte, los
laicos no pueden dejar de lado su capacidad profética entre los pobres, los
perdidos, los oprimidos, los insignificantes... Por su comprensión de lo que
ocurre en el mundo, no se puede prescindir de su conocimiento y contacto con el
mundo para el diálogo Iglesia-mundo. Ser levadura en la masa, es decir,
situarse en el mundo, sabiendo la complejidad de factores que inciden en cualquier
problema humano.[63]
Esta interrelación sacerdotes y laicos
proveniente de la común misión de
Otro problema está en la asunción por
los laicos de funciones que “implican de alguna manera una participación de los
laicos en el «ministerio pastoral»”[67].
Éstos se suelen llamar ministerios de suplencia, o mejor, de participación[68],
“que tienen su legitimación... en la delegación oficial recibida de los
pastores”(ChL 23), de la “carta de misión” del obispo. ¿Se trata de una
clericalización de los laicos? No, es una nueva figura de colaboración
pastoral, en la que cada uno ha de respetar lo que cada uno es[69].
No obstante, este tema exige mayor clarificación teológica y una colaboración
clara y dialogada con el obispo, responsable del “ministerio pastoral”.
La corresponsabilidad de los cristianos
en la misión de
Otro asunto sometido a consideración en
el apostolado laical asociado del que se trató en una ponencia del VIII
Encuentro, realizada por don Emilio Delgado, entonces arcipreste de la ciudad
de Teruel, sobre la animación de la
fraternidad entre sacerdotes, religiosos y laicos. De manera práctica, presentó
su reflexión desde el respeto al pluralismo y desde el encuentro necesario para
la evangelización de los grupos, asociaciones y movimientos laicales. Los
encuentros de arciprestes han apostado por el asociacionismo en el apostolado
seglar, pero manifiestan preocupación por la fragmentación de grupos,
capillismos... El arciprestazgo se sigue viendo como el lugar de encuentro,
cuando esta realidad supera la acción de cada una de las parroquias en su
individualidad.[71]
¿Y los religiosos? La presencia de los
religiosos en los arciprestazgos fue valorada en esta ponencia de Emilio Delgado
como una riqueza para los arciprestazgos, como los presbíteros religiosos lo
son para el presbiterio diocesano del que son parte[72].
Según esto, se valora su carisma peculiar presente en un territorio y su
diocesaneidad, es decir, su incorporación a
La figura eclesial en la que la
corresponsabilidad de todo el Pueblo de Dios, que camina en una historia y un
lugar concretos (Iglesia local), aparece con toda su claridad es la del Sínodo
Diocesano, protagonizado por presbíteros, religiosos y laicos del lugar. Éste
es como “la gran celebración eucarística de una diócesis”, visibilizada especialmente
al clausurar el Sínodo Diocesano, después de haber alcanzado la unanimidad tras
los debates, trabajos, contrastes, aportaciones, votaciones, discusiones... El
Sínodo es la imagen de cómo se debe trabajar en
En varios encuentros de arciprestes de
Aragón se ha formulado la convicción de que es la misma fraternidad eclesial la
que evangeliza un ambiente, ya que si no la hay, es imposible la
evangelización.[75]
Con estas afirmaciones afrontamos la labor evangelizadora que un arciprestazgo
está llamado a realizar en Aragón.
3.2.2. El arciprestazgo, plataforma para una pastoral misionera de
conjunto
El territorio del arciprestazgo
comprende normalmente un comarca o un barrio con unos rasgos sociales y
culturales concretos y comunes a varias parroquias: servicios municipales o
comarcales comunes, centros de enseñanza, mercados o centros comerciales,
centros de diversión, centros de salud... cuyos radios de influencia superan
los límites territoriales de la parroquia en la que están enclavados. En ese
caso, el arciprestazgo se presenta como la instancia competente en coordinar
los esfuerzos evangelizadores de las comunidades cristianas presentes en ese
amplio territorio.
3.2.2.1. Una pastoral que conoce y respeta
los ambientes vitales de las personas
La coordinación de la pastoral en el arciprestazgo implica
ante todo conocer de cerca los problemas reales de la sociedad de los que
participan las comunidades y también programar acciones comunes que aúnen
criterios pastorales. De esta manera, los arciprestes de Aragón expresaron ya
en su primer encuentro la necesidad de programar de forma realista y
sistemática, atendiendo a la situación sociorreligiosa que hay que analizar y a
los recursos reales que se tienen[76].
También los encuentros de arciprestes de
Aragón han sacado a la luz la situación de desánimo, instalación y desinterés
en la que se encuentran muchos sacerdotes y agentes de pastoral. Por eso, los
arciprestes insisten en la necesidad de “proyectar la pastoral”, a pesar de que
falte hábito y formación para esta metodología de programación pastoral, o
aunque se vea falsamente en ella la fórmula mágica, secreta y acertada para la
pastoral en ambientes difíciles, o aunque no se esté suficientemente convencido
de su eficacia[77].
Hay que dotar a toda labor pastoral de
una metodología adecuada. No obstante, no siempre se ha aplicado bien esta
metodología de programación pastoral: o por plasmar acciones inconexas y
demasiado generales, o por no vislumbrar con “realismo y esperanza” el futuro
que se perfila. “Se podría decir que muchas programaciones no dan «resultados»,
porque falta un proyecto serio y a largo plazo... más allá de los
esquizofrénicos activismos o de las paralizantes repeticiones”[78].
Antes de programar las acciones para el
momento presente, hay que haber mirado el futuro que queremos y podemos crear.
A esto le llamamos “proyectar la pastoral” que tiene la capacidad de dinamizar
la acción pastoral. Para esta labor de
proyección, los arciprestazgos aparecen como los lugares idóneos para dirigir
la pastoral hacia el futuro a medio y largo plazo, en conexión con los
servicios diocesanos, especialmente el Consejo Diocesano de Pastoral, y la
configuración del Plan Diocesano de Pastoral.
En los encuentros de arciprestes de
Aragón se ha ido constatando una progresiva desconfianza ambiental en Aragón
hacia esta metodología de programación pastoral, que precisa paciencia para no
pretender “cosechar” demasiado pronto. Los frutos se perciben, sobre todo, a
largo plazo. Las revisiones de planes y programas hay que hacerlos también
desde la perspectiva del proyecto de pastoral realizado a largo plazo[79].
Este tema lo volveremos a tratar al
hablar de los consejos coordinadores de la pastoral del arciprestazgo y su función
de coordinar a través de programaciones válidas que articulen los planes y
proyectos diocesanos con las programaciones de las parroquias o de las
comunidades.[80]
3.2.2.2. Para agentes de pastoral que
deciden complementarse en sus esfuerzos
Además, el arciprestazgo ayuda a
desbloquear las posibles desavenencias pastorales entre instancias que
comparten el mismo territorio. Pensemos, a modo de ejemplo, en las relaciones
entre parroquias y comunidades de religiosos cuya labor evangelizadora se
desarrolla en ambientes especiales, educación, sanidad, ayuda asistencial, vida
contemplativa... y que, por su especificidad, corren el riesgo de trabajar
paralelamente o de espaldas a las parroquias, por desconfianza o por miedo a
ser absorbidas o anuladas por éstas.
En este caso, es el arciprestazgo el
lugar de encuentro, de comunicación y de acción común. Lo mismo se puede
afirmar con respecto a los movimientos apostólicos y eclesiales de carácter
supraparroquial y de cualquier iniciativa pastoral especializada (familias,
jóvenes, enseñanza, trabajo, marginación, enfermos...). En este sentido, en todos los encuentros de
arciprestes de Aragón ha habido un interés especial por potenciar la presencia,
participación y corresponsabilidad de los laicos en el seno del mismo
arciprestazgo, para que éste llegue a ser lo que está llamado a ser por su
misma identidad, y para afianzar el sentido de pertenencia eclesial de los
mismos laicos cristianos[81].
3.2.2.3. En la actividad misionera con los
“alejados”
Los arciprestazgos tienen una especial
relevancia en la presencia evangelizadora de los cristianos en ámbitos
difícilmente abordables por las instituciones de
Los mismos
arciprestes de Aragón ven en el arciprestazgo el lugar desde el que se puede
plantear operativamente una presencia evangelizadora de los cristianos y
comunidades donde el evangelio no llega por los medios más habituales e
institucionales.[85]
En otra de sus
reflexiones los arciprestes de Aragón ven la urgencia de “pasar de una pastoral
de conservación (hacer sólo aquello que demanda la gente) a una pastoral
misionera”82. Con esta afirmación afrontan la concepción de
En este sentido, el
IV Encuentro situó al arciprestazgo como plataforma desde la cual poder ofrecer
en el barrio la catequesis de adultos, que tantas dificultades está teniendo
para su implantación de un modo organizado en cada una de las parroquias. La
catequesis de adultos se ha pensado como el modo primario de acción
catequística, ya que los adultos son, según la antropología cultural, el modelo
de referencia para las generaciones más jóvenes. Por otra parte, su influencia
en
3.2.2.4. En la pastoral del servicio
Los arciprestes de
Aragón dedicaron el V Encuentro de Arciprestes de Aragón en 1996 al tema de la pobreza
en la región y en otros encuentros presentaron su preocupación por las nuevas
formas de pobreza surgidas en nuestra tierra o por la situación secular de
empobrecimiento, generalmente silenciado, de nuestros pueblos y comarcas
rurales. La vertebración de la pastoral del servicio y de la solidaridad, a
través de los arciprestazgos, supone un mayor acercamiento a los problemas
sociales, a los que no puede dar la espalda ninguna comunidad cristiana, desde
una atención más especializada y eficaz, con los medios que se pueden dar los
mismos arciprestazgos con ayuda de los servicios diocesanos de Cáritas
Diocesana o de movimientos apostólicos especializados en cada problema social.
Así lo manifestaban los mismos arciprestes participantes en el II Encuentro, al
hablar de la vocación de las comunidades cristianas en su conjunto: “...que
hagan oír su voz desde un discernimiento evangélico de lo pobre y lo pequeño y
que acompañen y se comprometan cristianamente con esta realidad”[90]
Como se ha apuntado ya, en el V Encuentro de Tarazona 1996, “Ser pastores en
una región pobre”, se abordó especialmente la situación de la pobreza en
Aragón, dándose a conocer los datos de la evolución económica del Aragón rural,
en abierto retroceso, y el incremento del corredor del Ebro con Zaragoza a la
cabeza. Se dieron las claves para que un “lugar económico”, lugar de
producción, en una ciudad o en una comarca, pudiera hacer un esfuerzo de
proyectar su futuro económico, contando, por una parte, con las tendencias
globalizadoras de la economía y las descentralizadoras, por otra. Las líneas
alternativas al neocapitalismo pasan por desmontar el mito de la sociedad del
bienestar para llegar al bienestar de la comunidad humana y de la cultura, con
un desarrollo más solidario, justo y respetuoso con el entorno[91].
En este V Encuentro también se dieron
las pautas para hacer una lectura creyente que ayude a las comunidades del
arciprestazgo a asumir funciones proféticas en un servicio transformador de las
realidades sociales, servicio propio también de la tarea evangelizadora de
3.2.2.5. En la pastoral vocacional
En varios encuentros
de arciprestes de Aragón se ha transmitido la preocupación por la pastoral
vocacional, cuya crisis es especialmente sensible en la región, con la
advertencia de que la promoción de las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa
no es sólo responsabilidad de los responsables diocesanos, sino de las
comunidades cristianas. Siendo este tema un asunto urgente y difícil de
afrontar, los arciprestes sugieren que sea abordado arciprestalmente, con
acciones conjuntas y programadas, que ellos mismos sugirieron en el III
Encuentro: “solicitar y facilitar información frecuente, mirar estas realidades
como propias, orar..., organizar jornadas de oración..., secundar las
campañas...”[93].
3.2.2.6. Necesidad de coordinación
pastoral
Ante estas problemáticas se precisa un
lugar que las afronte sin desvincularse de la vida de las parroquias del barrio
o de la comarca, coordinándose entre ellas. Esta plataforma pastoral es el
arciprestazgo, capaz de acceder eficazmente a los problemas que sólo se pueden
superar a través de la conjunción de todas las parroquias de un entorno social.[94]
Sobre la coordinación pastoral, el VII
Encuentro contó con la aportación y experiencia pastoral de don Vicente Altaba,
actual Administrador Diocesano en sede vacante de Teruel y Albarracín, en una
ponencia que estudiaba los fundamentos teológicos de la coordinación pastoral,
que coinciden básicamente con los presupuestos ya expresados en este capítulo:
La coordinación pastoral como expresión de comunión, como cauce de corresponsabilidad,
como exigencia de la evangelización... Pero con respecto a la pastoral de
conjunto en el arciprestazgo vale la
pena resaltar las actitudes que el autor descubre que son necesarias para la
coordinación pastoral[95]:
-
Actitud de apertura a la acción del Espíritu, agente principal de
la evangelización, con quien colaboramos en la acción pastoral, cuyo
protagonismo le corresponde a Él[96].
-
Actitudes de colaboración y diálogo en un trabajo en equipo,
reconociendo la complementariedad y las limitaciones de los agentes de
pastoral.
-
Actitudes de “compartir y consensuar decisiones”, que especialmente
se realiza en los consejos pastorales.
-
Actitudes de repartir y asumir responsabilidades.
-
Actitudes de realismo y esperanza.
Sobre esta ponencia volveremos al hablar
en el siguiente capítulo del “Consejo Coordinador de
4. ElEMENTOS
constitutivos DEL arciprestazgo
Precisamente por su estatuto
facultativo, el Código de Derecho Canónico, con valor universal, contempla para
el arciprestazgo sólo elementos clericales: el arcipreste y, por tanto, el conjunto
de los sacerdotes que trabajan en la demarcación arciprestal. Sin embargo, al
concebirlo como institución pastoral amplia y no sólo clerical, está pidiendo
su desarrollo institucional a las propias Iglesias diocesanas.
En los últimos años, se están
introduciendo en las diócesis otros elementos que enriquecen la figura pastoral
del arciprestazgo como son las comisiones arciprestales y el llamado “Consejo
Arciprestal de Pastoral”, “Coordinadora de Arciprestazgo”[97]
o “Consejo Coordinador de la Pastoral Arciprestal”[98].
También las diócesis van incorporando la figura del “Consejo o Colegio de
Arciprestes”, para articular la rápida coordinación pastoral de todo la
diócesis. Otras figuras pastorales van surgiendo con misiones similares al
arciprestazgo, que resaltan la flexibilidad de su estructuración pastoral.
4.1. El arcipreste
De entre los sacerdotes que residen y
trabajan pastoralmente en el arciprestazgo, el obispo elige a uno por un tiempo
determinado[99]
para que presida la labor conjunta y coordinada del mismo[100].
Esta elección se realiza, previa consulta al grupo de sacerdotes del
arciprestazgo, dándose en la práctica una plena asunción, por parte del obispo,
del candidato más votado para su nombramiento como arcipreste[101].
Los encuentros de arciprestes sugieren que, donde exista el “Consejo
Coordinador de
El Código actual le encomienda las
mismas funciones que le asignaba el Concilio de Trento y que se recogían en el
Código anterior, añadiendo la de coordinar y fomentar la actividad pastoral
común en el arciprestazgo, pero con una diferencia notable en las funciones de
supervisión: éstas quedan situadas en la categoría de servicio y solicitud por
las personas, vida y misión de sus compañeros sacerdotes.
En los primeros encuentros de
arciprestes de Aragón se manifestaba una gran valoración de este ministerio
eclesial -fruto de una llamada, de un carisma y de un envío-, en orden a la
fraternidad apostólica, que supone para el elegido una prioridad pastoral en
tiempo y esfuerzo personales para animar y coordinar la vida eclesial del
arciprestazgo.[103]
La insistencia de las conclusiones de estos encuentros sobre el reconocimiento
del papel de arcipreste está denotando que para su elección no se reflexiona
suficientemente o se adolece de falta de disponibilidad en los sacerdotes para
aceptar diligentemente esta misión. Al final “le cae el cargo” al que siempre
está dispuesto a todo, con lo que esta nueva misión que se le encomienda al
arcipreste se añade normalmente a la cantidad de servicios que ya tiene que
desempeñar en su propia comunidad, con lo que fácilmente el ministerio de
arcipreste queda en segundo plano. Para evitar esto, habría que “liberar” al
arcipreste de otras tareas que pueden impedirle su misión[104].
Por otra parte, hay que contar con la
necesidad de cubrir de recursos al mismo arciprestazgo, así como con las
limitaciones de edad, salud... de los agentes de pastoral, especialmente los
sacerdotes, y la falta de relevo generacional en los voluntarios laicos[105].
Los recursos que se están actualmente empleando en un arciprestazgo son los
mismos de las comunidades que lo forman (sala
de tal parroquia, fotocopiadora de otra parroquia...). Para estimular la
conciencia de que el arciprestazgo procede de la conjunción de comunidades
cristianas que aportan sus propios recursos al conjunto hay que prestar
atención especial a la descentralización de servicios y al protagonismo de
todas las comunidades con sus agentes de pastoral.
A pesar de estas limitaciones, la
formulación estatutaria en cada Iglesia diocesana ha enriquecido
sorprendentemente esta figura pastoral, según dos funciones básicas: animador
de la comunión y promotor de la misión conjunta.
4.1.1. Animador de la comunión
El arcipreste es “puente” de unión para
la pastoral de conjunto en un barrio, en una comarca, en una pequeña ciudad...
y de vinculación con la pastoral de toda
-
Es un vehículo de unión con la diócesis, es decir, cataliza las
relaciones mutuas, en ambas direcciones, entre las comunidades del
arciprestazgo y los servicios diocesanos, especialmente con la persona del
obispo y el Plan Diocesano de Pastoral. Es un auténtico vicario foráneo, es
decir, sus funciones son al mismo tiempo deberes propios de la función pastoral
del obispo.[106]
-
Promueve la unión de los sacerdotes del arciprestazgo, del equipo
sacerdotal del mismo, atendiendo especialmente a la situación de sus personas y
a su formación permanente integral.[107]
Se le encomienda cuidar la relación interpersonal entre los sacerdotes,
religiosos y laicos del arciprestazgo; preparar espiritual y eficazmente las
reuniones, y también motivar y encauzar la actualización teológica y pastoral
de los agentes de pastoral, muy especialmente de los sacerdotes[108].
-
Estimula la comunión eclesial incluso en los asuntos económicos,
con la creación, si se ve necesario, de un fondo común que permita compartir
los bienes[109].
-
Coordina las acciones pastorales comunes y el consenso fraterno en
criterios comunes de acción pastoral, según la renovación pastoral del Concilio
Vaticano II[110].
En la actual cultura individualista, hablar de consenso significa no un
“acuerdo superficial sobre la base de un libre albedrío individualista... por
el que cada cual sigue siendo dueño y señor de sí mismo y sólo colabora con
otros en la medida en que le resulte cómodo y oportuno”[111],
sino “cuando los interesados se toman la decisión tan en serio como si tuvieran
que tomarla y responder de ella a solas, a pesar de lo cual llegan a un
decisión común, de la que todos se hacen responsables, aunque no todos la
consideren la mejor”[112]
-
Promueve la creación y el desarrollo de los órganos de
corresponsabilidad, especialmente los consejos pastorales[113],
las comisiones de trabajo conjunto... Esta tarea concreta del arcipreste se
extiende a todos los órganos propios del arciprestazgo y en ella se insiste en
todos los encuentros de arciprestes de estos años proponiendo la consolidación
de los consejos parroquiales con la aprobación de sus estatutos[114],
la promoción de los consejos coordinadores de arciprestazgo[115],
la participación y dinamización del Consejo Diocesano de Pastoral en cada diócesis[116].
-
Está al tanto de la vitalidad pastoral y el buen estado de las
estructuras materiales de cada una de las parroquias.[117]
En este sentido, vela con sus compañeros párrocos del arciprestazgo sobre el
registro, catalogación, custodia y conservación de los objetos de valor
histórico, artístico y documental de cada parroquia, en contacto con las
delegaciones diocesanas de patrimonio y de obras
-
Facilita el diálogo, el mutuo conocimiento y el aprecio mutuo entre
los agentes de pastoral (sacerdotes, religiosos y laicos) y comunidades del
arciprestazgo, llegando a un necesario “pacto de colaboración”[118].
Este podría ser un tema de estudio en futuros encuentros de arciprestes de
Aragón: las relaciones entre parroquias, entre éstas y el arciprestazgo...[119]
3.1.2. Promotor de la misión conjunta
La razón pastoral que justifica la
acción conjunta en el arciprestazgo hunde sus raíces en la común misión de las
comunidades cristianas. El arciprestazgo facilita una acción pastoral
organizada en un ámbito territorial concreto homogéneo, una acción proyectada y
realizada en equipo (sacerdotes, religiosos y laicos) y una colaboración
orgánica entre parroquias vecinas y otras comunidades. Esta colaboración debe
ser originada, promovida y reconocida institucionalmente[120].
En esta misión de pastoral de conjunto en el arciprestazgo, el sacerdote a
quien se le encomienda el ministerio de arcipreste ha de ser un “buen repartidor
de juego” [121],
pues es “el responsable de la responsabilidad de todos”[122].
Al arcipreste, desde este punto de vista,
se le encomienda estas tareas:
-
Animar en los agentes de pastoral el conocimiento sociorreligioso
de la demarcación arciprestal, ya que en la comarca, la pequeña ciudad o en el barrio que comprende se da una
cierta homogeneidad social, histórica, cultural y religiosa.
-
Asociar a la pastoral arciprestal a todas las comunidades
cristianas, no sólo a las parroquias, sino también a aquellas que afrontan
acciones llamadas transversales[123]
o móviles, cuyo ámbito de acción supera las posibilidades de las parroquias
(comunidades religiosas, movimientos, centros de salud y de enseñanza de
-
Promover la participación de las comunidades cristianas en la
elaboración y aplicación del Plan Diocesano de Pastoral.[125]
-
Promover la programación pastoral en las comunidades del
arciprestazgo y coordinar las acciones así previstas.[126]
De esta misión se hablará más profundamente al hablar del Consejo Coordinador
de
-
Favorecer una pastoral sectorial y de ambientes en el
arciprestazgo, mediante una corresponsabilidad real de funciones y en conexión
con las delegaciones diocesanas.
3.2. El equipo sacerdotal de
arciprestazgo
Una de las manifestaciones más visibles
y pastoralmente eficaces de la fraternidad sacramental entre los presbíteros es
el equipo sacerdotal del arciprestazgo. En el VIII Encuentro, gracias a la
ponencia de Florentino Nonay, se
reflexionó especialmente en esta fraternidad, calificada de fraternidad
“sacramental” por el Concilio Vaticano II[128],
pues, por el sacramento del Orden, el cristiano propuesto para el ministerio
sacerdotal es integrado en un colegio de presbíteros presidido por el obispo.
No se es presbítero solo, sino co-presbítero. Este don que vincula al sacerdote
con Cristo Cabeza y Pastor de
Desde el don del ministerio ordenado,
sacramento del Buen Pastor, se entiende mejor cómo el arciprestazgo debe
ejercer la función de hogar, escuela y taller sacerdotales, para que esta
fraternidad sacramental se haga efectiva. En la mayoría de arciprestazgos,
según esta triple función que señala la “Pastoral del Duero”, se mantienen
reuniones que intentan responder a la formación humana, espiritual, intelectual
y pastoral de los presbíteros[131].
Por eso, suelen tener mensualmente reuniones para encuentros festivos o de
amistad, para retiro y oración en común, para la formación permanente y, sobre
todo, para programar y revisar acciones conjuntas. Para ello debe haber un
número no empobrecedor de sacerdotes. Éstos harán llegar su voz al Consejo
Presbiteral, a través de su representante, el arcipreste u otro sacerdote. Por
eso, el equipo sacerdotal tendría que estudiar y preparar los temas e informes
que son objeto de deliberación en el mismo, así como llevar allí las
inquietudes, necesidades y preocupaciones del arciprestazgo.
Este equipo sacerdotal de arciprestazgo
es clave en la marcha pastoral del barrio, comarca o pequeña ciudad... donde
esté enclavado el mismo y, si funciona bien, es ejemplo y estímulo para las
comunidades cristianas del mismo. Por esta razón, los encuentros de arciprestes
de Aragón proponen en varias ocasiones que en el nombramiento de los
presbíteros para un arciprestazgo concreto, estos nuevos sacerdotes asuman el
trabajo conjunto realizado en él anteriormente, con un criterio de continuidad
y crecimiento pastoral.[132]
Además
del equipo de sacerdotes de arciprestazgo, también los encuentros de
arciprestes de Aragón han hablado de la excelencia de otros equipos
sacerdotales, tanto para la vida en común, como para el trabajo pastoral, o
para ambas cosas, de cara a la evangelización y a la calidad de vida de los
sacerdotes[133].
3.3. El Consejo o Colegio de Arciprestes
El llamado Consejo o Colegio de
Arciprestes se está instituyendo en algunas diócesis de España como expresión
de la comunión de todas las comunidades cristianas y arciprestazgos con el
obispo y de la misma misión pastoral que comparte el presbiterio diocesano[134].
También en alguna diócesis de Aragón funciona con regularidad. Es una manera de
hacer permanente la disposición canónica de que en la celebración de los
Sínodos Diocesanos, los arciprestes están convocados a participar[135]
y una forma habitual de expresar la comunión y corresponsabilidad pastoral en
la diócesis.
Su misión más común es la de compartir
las programaciones coordinadas de cada uno de los territorios o sectores de
3.4. Comisiones pastorales del arciprestazgo
Una vez que el arciprestazgo ha cambiado
de concepción y asume en él a todos los agentes de pastoral, no sólo a los
sacerdotes, se ha establecido en las diócesis el funcionamiento de “comisiones
de arciprestazgo”, donde los agentes de distintas parroquias, movimientos,
comunidades religiosas o laicales... que trabajan en el mismo sector pastoral
(jóvenes, catequesis infantil o de adultos, animadores de liturgia, enseñanza,
sanidad, voluntarios de Cáritas...[137])
se reúnen entre sí, todos sus miembros activos o sus representantes, para
conocer y compartir iniciativas y recursos; para decidir acciones comunes o
coordinar las acciones de cada comunidad; para hacer más eficaz la acción
pastoral; para intercambiar experiencias, proyectos, materiales, recursos.... y
hasta a los mismos agentes de pastoral. También con este motivo se pueden
realizar asambleas locales, comarcales..., donde estén convocados todos los
agentes de pastoral de un determinado sector[138].
Otra razón se añade a la necesidad de
unirse los agentes de un sector concreto de la pastoral arciprestal: la
urgencia de la especialización en los servicios pastorales. “Hoy no puede uno,
actuando aisladamente, alcanzar en todas las
actividades pastorales la adecuada preparación que éstas requieren”[139].
Sin embargo, si se actúa en grupo especializado, cabe una mayor eficacia, a
condición de que tampoco se pierda de vista el conjunto que ofrece la pastoral
arciprestal.
En este sentido, tras la experiencia de
estos años se va consolidando la opinión de que en la pastoral arciprestal
habría que ser, sobre todo, muy flexible, para, por ejemplo, unirse a otros
arciprestazgos para ciertas acciones (retiros, campañas, formación
permanente...), reestructurar sus límites geográficos o sociales... con tal que
respondan a verdaderos criterios pastorales y no de intereses clericales[140].
Por eso mismo, no se debería crear estructuras donde realmente no se vea su
necesidad, con el pretexto de conseguir un organigrama perfecto que luego no
realice bien sus funciones de coordinación, porque sencillamente no exista
realmente trabajo pastoral programado en las mismas comunidades, o porque no se
dé una voluntad clara en sus miembros responsables de trabajar en una pastoral
de conjunto articulada. Una vez conseguidos estos presupuestos, que tendría que
promover especialmente el arcipreste, no habría que dejar de lado la necesaria
labor de comunicación con las comunidades cristianas en un “va y viene” fecundo
y dinamizador de comunión pastoral y eclesial.[141]
Vistas ya estas prevenciones, propias de
la prudencia pastoral, en Aragón se ve cada vez más necesario trabajar con
ayuda de comisiones de pastoral arciprestal. En los arciprestazgos rurales con
población dispersa y muy disminuida, estas comisiones arciprestales podrían ser
cauce para animar ciertas acciones pastorales que no tendrían ninguna
posibilidad, por su precariedad numérica, si no es de modo interparroquial:
equipos de catequistas y de liturgia, voluntarios de Cáritas, promoción de
movimientos apostólicos... Estas comisiones arciprestales deben cuidar la
dimensión de fraternidad apostólica, más necesaria, si cabe, por el especial
aislamiento y soledad de los agentes de pastoral del medio rural[142].
Con todo, se ha de tener en cuenta las largas distancias entre parroquias,
dureza del clima, emigración de la juventud y de “los más inquietos”,
fascinación por la gran ciudad, movilidad de las personas y familias en los
fines de semana... Esta movilidad propia del mundo urbano, que inspiró la
llamada “pastoral de conjunto” o “pastoral de ambientes” para traspasar los
límites parroquiales en la pastoral, hoy la vemos también en el mundo rural y
es una posibilidad para nuestros pueblos pequeños, “que no pueden vivir en sí
la globalidad del misterio de la fe que ha de darse en la parroquia”[143],
si no es en comunicación vital con otras parroquias.
3.5. El consejo coordinador de la pastoral del arciprestazgo
Las observaciones que se han hecho sobre
la oportunidad de constituir comisiones de arciprestazgo valdrían también para
este organismo arciprestal, al que convendría no igualarlo a un consejo
pastoral, cuya constitución es pertinente donde existe un pastor con
jurisdicción propia; dígase en la parroquia y en la diócesis, instituciones que
gozan de personalidad jurídica canónica. El arciprestazgo no tiene por sí
personalidad jurídica propia y el arcipreste no tiene jurisdicción sobre las
parroquias del arciprestazgo. Por esta razón se prefiere el título de
“coordinadora pastoral del arciprestazgo” o “consejo coordinador de la pastoral
arciprestal”. Con todo, vendría muy bien que para la pastoral de la región se
propusiera un título consensuado por todas las diócesis y homologado a este
órgano de coordinación[144].
Sus funciones serían las propias de una
comisión pastoral que asumiera en totalidad el conocimiento mutuo entre las
comunidades cristianas del arciprestazgo, el análisis de la realidad social y
personal del mismo, la realización de tareas comunes programadas[145],
la promoción en las parroquias de la labor de programar pastoralmente, la
coordinación de tareas e iniciativas que influyen en el conjunto de las
comunidades, colaborar en los planes diocesanos, canalizar los servicios
diocesanos especializados y la presencia del Consejo Diocesano de Pastoral en
las comunidades del arciprestazgo...[146]
Es el órgano que más expresa la vocación
pastoral del mismo arciprestazgo de ser expresión de
Para que este consejo coordinador sea
eficiente pastoralmente, es vital el funcionamiento normal en cada parroquia o
agrupaciones de parroquias de los consejos pastorales, de los que se nutre el
consejo coordinador y, de hecho, éste ha sido el proceso de formación de los
consejos en sus diferentes niveles de acción, de parroquial a arciprestal y
diocesana[148].
“El arte pastoral consiste en tener el sentido de los conjuntos. Esto significa
que los animadores y los responsables tienen una «mirada» global al mismo
tiempo que señalan las distancias o las distinciones que evitan la confusión de
los problemas y el ceder a la tentación de mezclarlo todo”[149]
y, por tanto, saben que su acción tiene una función en el todo parroquial,
arciprestal y diocesano, siguiendo este orden, pues difícilmente puede
construirse
Siguiendo estos principios, miembros de
los consejos coordinadores de arciprestazgo suelen ser elegidos por el
arciprestazgo para representarlo en el Consejo Diocesano de Pastoral, que es el
órgano a quien corresponde la programación diocesana, “teniendo en cuenta que
ésta debe surgir antes del estudio de la realidad pastoral con participación
del conjunto de los arciprestazgos”[150].
Una vez elaborada la programación diocesana corresponde a estos consejos
coordinadores la promoción en la comunidades del arciprestazgo de la ejecución
de la acciones diocesanas que siempre tienen prioridad desde el punto de vista
eclesiológico[151].
Desde el punto de vista práctico los
consejos pastorales, tal como se estudió en el VII Encuentro, necesitan mejorar
su labor de coordinación. Para ello Vicente Altaba recordó varios presupuestos
operativos, aplicables a los mismos consejos parroquiales, que, por obvios,
pueden ser marginados en la práctica cotidiana de estos consejos coordinadores
de la pastoral arciprestal[152]:
-
No olvidar la función y naturaleza propia de cada consejo. No
reducirse a cuestiones materiales. No multiplicar esfuerzos, sino encauzar los
existentes. No abordar cuestiones de cuya resolución no es competente el
consejo o puede crear rupturas de comunión...
-
Integrar a todos los sectores pastorales y a todas las comunidades
y parroquias...
-
Programar la acción pastoral desde la asunción de los proyectos o
planes diocesanos, diferenciando proyecto, plan y programa, según el plazo de tiempo
y la concreción de los objetivos; actividades e instrumentos...
-
Hacer de puente entre el Consejo Diocesano de Pastoral, en el que
el mismo arciprestazgo interviene a través de sus representantes, y las
parroquias y comunidades del mismo.
-
Invertir en esfuerzo por la formación de sus miembros. Los mismos
arciprestes se hicieron eco por su propia experiencia de esta necesidad, tal
como se refleja a continuación.
Así pues, con respecto a los miembros de
los consejos pastorales, sean los parroquiales, sean los arciprestales o los
diocesanos, los encuentros de arciprestes ven la necesidad de dedicar tiempo y
esfuerzo a su formación teológico-pastoral[153]
para superar la simple “buena voluntad”, para mejorar su grado de
corresponsabilidad en la misión de
Con esta finalidad formativa, se han
convocado encuentros diocesanos[156]
e incluso se han propuesto encuentros regionales de miembros de consejos
pastorales, de forma esporádica[157].
Pero sería necesario una formación más sistemática, pues, la falta de calidad
en el trabajo de nuestros consejos, ¿no nos están hablando de la baja calidad
de la fe de nuestras comunidades?
Sin embargo, en circunstancias de
pobreza de medios y de personas como ocurre en los pueblos, este órgano de
coordinación pastoral entre las pequeñas comunidades de un arciprestazgo rural
está llamado a ser el instrumento de evangelización más propicio. Así lo
confesaba don Antonio Algora, el anterior obispo de Teruel y Albarracín, al
constituir los estatutos-marco de las coordinadoras de zonas arciprestales:
“dada la diferenciación y extensión geográfica de
3.6. Las nuevas unidades pastorales, afines a la figura del arciprestazgo
En la actualidad pastoral en Aragón se
están dando varias realidades afines al arciprestazgo y que realiza en gran
parte sus cometidos, gozando además todas ellas de la potestad y jurisdicción
que no tienen de por sí las instituciones arciprestales, ni siquiera el arcipreste.
Una de ellas es la figura pastoral de la
vicaría territorial[159].
De modo casi exclusivo dentro de Aragón, esta figura se encuentra en
Debido a la fuerza de los hechos
(envejecimiento y escasez del clero, movilidad de la población, descenso de la
población rural...), está emergiendo otra figura afín al arciprestazgo y mucho
más a la parroquia, que no goza todavía de un título homologado. Se trata de
las llamadas “unidades de atención pastoral” (UAP), o “centros de atención
pastoral”, o “unidad parroquial”, o “unidades parroquiales de acción pastoral”, o “unidades pastorales
parroquiales” (UPP)... Aquí vamos a llamarlas con este último nombre, unidad
pastoral parroquial, para designar a la “parroquia o agrupación de parroquias
que se confía a un sacerdote o a un equipo de sacerdotes que, en signo de
comunión, prestan los servicios pastorales necesarios para la más adecuada
evangelización, y que son capaces de fomentar fraternidad sacerdotal y equipo
apostólico, incluyendo laicos y religiosos”[160].
En el caso de que ésta unidad pastoral se forme por agrupación de parroquias,
éstas pueden o no perder su estatuto jurídico parroquial, de hecho no es
necesario, pero, gracias a la unión con otras parroquias, sobre todo si son muy
pequeñas, pueden desarrollar su verdadera vocación de parroquia, capaces de
“evangelizar el territorio” y de
“desarrollar su maternidad eclesial en
El IX Encuentro trató monográficamente
este tema con un intercambio de experiencias, monografías y trabajo de grupos,
y con la ponencia sobre esta nueva figura pastoral que aportó don Fernando
Gonzalo-Bilbao, Vicario General de Vitoria[161],
desde las bases teológicas de la parroquia (pastoral global, pastoral
evangelizadora en un territorio y de Iniciación Cristiana) y desde las opciones
del Congreso sobre Parroquia evangelizadora, celebrada en Madrid del 11 al 13
de noviembre de 1988, para una renovación de la parroquia que busca en la
evangelización su identidad más profunda[162].
Muchas de las líneas pastorales
resaltadas en anteriores encuentros de arciprestes de Aragón para la vida de
los arciprestazgos se aplican igualmente para la vida de estas nuevas unidades
pastorales parroquiales, aunque con un nivel mucho más inmediato: seriedad en
Esta figura, según el parecer de Eloy
Bueno, "apenas si cuenta con posibilidades en su devenir práctico y
teológico-pastoral”[165],
sin embargo, puede resultar la figura pastoral que haga de puente y haga
posible la transición a una nueva configuración parroquial. Varios son los problemas
para llegar a la creación de nuevas parroquias, por la integración mutua de
otras parroquias inviables pastoralmente: habría que unir economías, compartir
los bienes de antiguas parroquias, superar la rivalidad entre localidades o
barrios vecinos... Sin embargo, el trabajo en comunión pastoral realizará el
milagro de la unión de parroquias inviables, para formar una nueva parroquia
canónicamente constituida, no tanto por la supresión de antiguas parroquias,
sino por la integración de éstas en una parroquia nueva.
4. Algunas pistas
para el arciprestazgo, hoy
Desde varias perspectivas –teológica,
pastoral, canónica, histórica, sociológica...- nos hemos acercado a la figura
pastoral del arciprestazgo. Al terminar este estudio, vamos a señalar algunas
pistas relevantes para la actualidad pastoral en Aragón. Muchas ya han sido
expresadas a lo largo de estas páginas y otras podrían ser motivo de reflexión
en futuros encuentros de arciprestes de Aragón.
-
Pistas teológicas: Bajo dos
categorías, la fraternidad y la corresponsabilidad, los encuentros de
arciprestes de Aragón nos han aproximado a la realidad teológica del
arciprestazgo.
Teológicamente,
estos encuentros han justificado la corresponsabilidad intraeclesial de los
cristianos laicos, en colaboración con
sus sacerdotes y los religiosos, desde su identidad bautismal de miembros
activos de
A este
planteamiento, en el presente estudio hemos añadido la perspectiva pastoral de
la “sinodalidad”, que significa etimológicamente “caminar juntos”. Con ello, se
quiere expresar la voluntad de hacer permanentes en cada Iglesia diocesana las
actitudes y acciones pastorales propias de un Sínodo Diocesano. Esta
perspectiva teológico-pastoral podría ser muy iluminadora en futuros encuentros
de arciprestes de Aragón.[166]
A lo largo de
estas páginas, se ha podido constatar que el tema más tratado en estos
encuentros de arciprestes de Aragón ha sido la relación de los sacerdotes entre
sí, bajo el aspecto de la fraternidad sacerdotal. Esta coincidencia de
preocupaciones en torno a la vida sacerdotal en su inserción en un presbiterio
local dentro de
Sobre los aspectos teológicos, ha quedado suficientemente situada
la entidad teológico-pastoral del arciprestazgo desde las categorías “comunión
y misión”, comunión de comunidades para la evangelización. Se ha destacado el
carácter servicial del arciprestazgo, instancia pastoral que se dan a sí mismas
las mismas parroquias en conexión con su obispo, para garantizar la unidad de
vida y de acción pastoral en un territorio. Sin embargo, habría que profundizar
en futuros encuentros de arciprestes de Aragón en la realidad diocesana del
arciprestazgo, al servicio de la visibilización de
-
Pistas pastorales: La perspectiva
pastoral desde la que se ha analizado la instancia pastoral del arciprestazgo
es la “pastoral de conjunto”, en cuya articulación al arciprestazgo se le ha
dado la suficiente relevancia, a lo largo de estos encuentros de arciprestes de
Aragón. Los primeros encuentros
abordaban la interrelación entre comunidades cristianas, a partir de las
necesidades pastorales comunes que descubrían ellas mismas desde su propia
iniciativa. Progresivamente, esta perspectiva pastoral del arciprestazgo se ha
ido ampliando al servicio de la diócesis, como cauce para la relación de las
comunidades mismas con los servicios diocesanos y más eficazmente en la
elaboración de los proyectos y planes diocesanos de pastoral, con la
correspondiente realización, revisión y seguimiento de los mismos.
Otro tema nuevo, susceptible de ser estudiado en futuros
encuentros, podría ser la armonización entre la estructura sectorial-pastoral
de una diócesis y su división territorial. Las diócesis de Aragón se vertebran
en este doble nivel: el nivel territorial, en parroquias conjuntadas en
arciprestazgos[167];
y el nivel sectorial, en delegaciones o secretariados diocesanos. Esta doble
vertebración necesitaría una interrelación: de los servicios diocesanos -no
todos, sino los necesarios- con los arciprestazgos; y viceversa, de los
arciprestazgos con los servicios diocesanos. Es verdad que todas estas
instancias, tanto arciprestazgos como delegaciones, se han multiplicado y
especializado enormemente, por eso, el criterio de relación lo marca la tarea
evangelizadora en el territorio concreto. Eloy Bueno de
Aquí sólo se han presentado algunas pistas que afectan directamente
a la figura pastoral del arciprestazgo. Otros temas específicos de
evangelización podrían ser abordados en futuros encuentros de arciprestes desde
niveles más sectoriales: juventud, ancianos, Cáritas...
- Pistas
histórico-evolutivas: Al estudiar los comienzos históricos de la figura
pastoral del arciprestazgo ya vislumbrábamos su debilidad jurisdiccional ante
otra figura que realizaba su misma misión, contando además con total
jurisdicción, el arcedianato, que ha evolucionado en la historia hasta lo que
en la actualidad en las diócesis grandes se llaman vicarías episcopales,
organizadas territorial o sectorialmente.
Siguiendo esta
evolución, los arciprestes -vicarios foráneos-, ¿tendrían que ser vicarios
episcopales? Si se multiplicara excesivamente el número de vicarios
episcopales, su función vicarial de promover la unidad diocesana en torno al
obispo en un sector o territorio de
Por otra parte,
creo que, si se constituyera a los arciprestes como vicarios territoriales, la
función de aquéllos, figura más dependiente de los párrocos mismos y de la
realidad sociopastoral de base, quedaría en ese caso sin existir y sin
realizarse. Los arciprestes y los servicios del arciprestazgo están en un
puesto tal que si no existieran, los niveles de iniciativa de las comunidades
cristianas y de comunicación entre ellas quedarían truncados.
- Pistas canónicas: El proceso de
institución del arciprestazgo corresponde a cada Iglesia diocesana, según su
propio derecho particular, tal como se ha apuntado en este estudio. Esto
permite una gran capacidad de adaptación a cada situación pastoral concreta. En
concreto, en Aragón, ante la despoblación acelerada del medio rural y la
escasez del clero, se percibe un proceso de agrupamiento progresivo de
arciprestazgos o, al menos, de servicios interarciprestales para necesidades
conjuntas de formación permanente, asambleas zonales, retiros espirituales,
sesiones informativas, elaboración y revisión del Plan Diocesano de Pastoral...
En los medios
urbanos de Aragón, se observa que la actividad arciprestal está polarizada por
las parroquias. Las comunidades cristianas de acción supraparroquial apenas
tienen presencia directa en los órganos arciprestales. Sería bueno que los
responsables de la pastoral de un colegio, hospital, centro social...,
estuvieran presentes en los órganos del arciprestazgo (equipo sacerdotal del
arciprestazgo, comisiones pastorales, consejo coordinador...), ya que su radio
de acción es mayor que el de los límites de la parroquia en la que está enclavado
domiciliariamente. No basta con decir que tal institución eclesial está ya
representada suficientemente en el arciprestazgo a través de su párroco o del
representante de su parroquia.
En el presente
estudio sobre el arciprestazgo, se ha elogiado la flexibilidad de su estructura
jurídica para adaptarse a las necesidades pastorales de cada realidad cultural
y social en que se realiza la evangelización. Los arciprestazgos adquieren así
rostros plurales diferentes, dependiendo de cada tiempo y lugar sociológico. En
ese pluralismo organizativo se descubre también el misterio de
La flexibilidad
propia del arciprestazgo ofrece posibilidades de comunión eclesial más allá de
la realidad intradiocesana. Comarcas naturales de Aragón son compartidas por
varias diócesis y hasta por distintas provincias eclesiásticas: el Maestrazgo,
Bajo Aragón, el Bajo Jalón, el Jiloca, los Campos de Belchite y de Bello, los
Monegros, la “Franja”... Sus realidades comunes y sus servicios centrados en
cabeceras naturales obligan a compartir experiencias que fácilmente podrían
canalizarse a través de relación entre arciprestazgos de distintas diócesis. Un
ejemplo de esta relación entre arciprestazgos de distintas diócesis y regiones
lo tenemos en la reunión bimensual de los sacerdotes de los arciprestazgos de Morella, Sant Mateu
y Cantavieja en el Maestrazgo aragonés y valenciano, para la oración común, el
intercambio de puntos de vista, la convivencia fraterna...
CONCLUSIÓN
En las diócesis
aragonesas, a lo largo de estos años, se ha ido depositando grandes
expectativas en las posibilidades pastorales del arciprestazgo, en su doble
servicio a
Nuevas
dificultades pastorales han surgido: las generadas por el secularismo
creciente; las inercias de líneas pastorales ancladas en presupuestos propios
de una sociedad de cristiandad en la que ya no estamos... Esto ha provocado
reacciones de desánimo y falta de coraje apostólico. Pero no nos equivoquemos,
el talante pastoral propio de un trabajo conjunto y en equipo –tal como los
arciprestes de Aragón han señalado de modo muy sencillo en sus encuentros
periódicos- es el que necesita nuestro mundo tan fragmentado e individualista,
aunque todavía no se sienta esta necesidad vital.
Para poner de
relieve este modo de proyectar y realizar la acción pastoral en el
arciprestazgo, este trabajo se presenta en el Centro Regional de Estudios
Teológicos de Aragón como humilde contribución a la pastoral en Aragón.
Mezquita
de Jarque, 15 de agosto de 2003
Bibliografía
Bibliografía específica sobre el arciprestazgo
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BERZOSA,
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CALVO
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CALVO
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MARTÍNEZ,
Donaciano y otros, “Mundo Rural”, en
CONGRESO Evangelización y hombre de hoy, Edice, Madrid, 1986
PUJOL
I BARDOLET, J., “
SESBOÜE,
B., “¡No tengáis miedo! Los ministerios en
[1] No he conseguido descubrir el título ni los autores de las ponencias de este encuentro de arciprestes de Aragón.
[2] Ídem.
[3] Llegue el agradecimiento de todos, y el mío particularmente a Joaquín Aguilar por esta labor recopiladora que ha hecho posible el presente trabajo. Personalmente, también tengo que agradecer a Vicente Altaba, Manuel Ángel Antón, Julián Ruiz, Carlos Salazar, Alejandro Tena... la ayuda prestada para llevar a cabo este estudio.
[4]
ESCARTÍN, P., “¿Por qué son imprescindibles los laicos? La participación de
los seglares en la vida de
[5] Cf. RM 21.
[6]
Conclusión I, 2.5, en “Los encuentros de arciprestes de Aragón, a través de sus
conclusiones y propuestas. 1986-
Cf. CALVO PÉREZ, R., “La pastoral, acción del Espíritu. Ungidos y urgidos en esperanza”, Monte Carmelo, Burgos, 2002, págs. 52-63.
[7] Este
es el objeto de estudio de
[8] RAMOS, J., “Teología Pastoral”, BAC, Madrid, 1995, pág. 51.
[9] Ibid., pág. 51.
[10] Cf. FLORISTÁN, C., Arciprestazgo en FLORISTÁN, C., y TAMAYO, J.J., Diccionario abreviado de pastoral5, Verbo Divino, Estella, 2002, pág. 48
[11] RAMOS, J., o.c., pág. 52
[12] Así se desprende de los análisis de la realidad arciprestal de Aragón presentados con motivo del VI Encuentro de Arciprestes de Aragón”. Cf. LUESIA, F., MINGUIJÓN, J., ORTEGA, D., “Situación arciprestal en Aragón” en “VI Encuentro de Arciprestes de Aragón. La figura del arciprestazgo y del arcipreste. Zaragoza”, 1997, págs. 23-32. En el presente trabajo no se va a hacer referencia explícita a la ponencia sobre estos análisis.
[13] Como muestra de legislación de una Iglesia particular en Aragón contamos con el documento YANES, E., La figura pastoral del arciprestazgo y del arcipreste, Arzobispado de Zaragoza, Zaragoza, 1985.
[14] Christus Dominus (nº. 3) recuerda la importancia de esta figura y en el nº. 29 se habla de la creación de “colaboradores más inmediatos de los obispos”, con una tarea de carácter supraparroquial, de cara a un ministerio determinado o a un territorio preciso. El Código actual sigue al pie de la letra la recomendación del “motu propio” Ecclesiae Sanctae (nn. 1-19) de Pablo VI.
[15] Cf. BERZOSA, R., o.c., pág. 86.
[16] Para la presentación de los estudios realizados en los encuentros de arciprestes de Aragón 1985-2002 he seguido el esquema de M. Payá, en su capítulo “El arciprestazgo” del libro “La planificación pastoral al servicio de la evangelización”, PPC, Madrid, 1996, págs. 185-200
[17] En el presente trabajo se va a optar por el vocablo “Iglesia diocesana”, sobre otros como el de Iglesia local o el de Iglesia particular.
[18] Cf. FLORISTÁN, C., Arciprestazgo en FLORISTÁN, C., y TAMAYO, J.J., Diccionario abreviado de pastoral5, Verbo Divino, Estella, 2002, pág. 48.
[19] Cf. PAYÁ, M., La planificación pastoral al servicio de la evangelización, PPC, Madrid, 1996, págs. 185-186
[20] Si en un primer momento el arciprestazgo
tenía como blanco a las mismas parroquias en su vinculación con la sede
episcopal, hoy su acción se extiende especialmente a todas las instancias
pastorales cuyo radio de acción va más allá de los límites de las parroquias:
colegios de
[21] BERZOSA, R., El arcipreste y el arciprestazgo, en Diccionario de Pastoral y Evangelización, Monte Carmelo, Burgos, 2001, pág. 85
[22] Cf. FLORISTÁN, C., o.c., pág. 48.
[23] Cf. CIC 1917, cc. 445-450.
[24] Cf. CD 30. También en el Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos (Ecclesiae Imago), además de acentuar la dimensión pastoral del arcipreste, sin olvidar la jurídica, (nn. 22, 73, 185, 187) pide que los arciprestes estén representados en el Consejo Presbiteral y en el Consejo Diocesano de Pastoral (n. 188) y les reconoce como “instrumentos idóneos para la aplicación en la diócesis de los principios de subsidiariedad y de la justa distribución de los ministerios” (nº. 184).
[25] El Directorio sobre el Ministerio de los Obispos, Ecclesiae Imago (nº. 187, 1) subraya esta dimensión pastoral: “la preocupación apostólica por fomentar la vida de los presbíteros y lograr una pastoral conjunta de arciprestazgo”.
[26]
Únicamente en el III Encuentro de Arciprestes de Aragón se habló explícitamente
de esta función de mediación en estos términos: “Que cada arciprestazgo preste
el servicio de ser vínculo de unión entre las parroquias y la diócesis”
(conclusión 6e: en “Los encuentros de arciprestes de Aragón, a través de sus
conclusiones y propuestas. 1986-
[27] Cf. CIC 1983, c.374. En el CIC 1917, c. 217 se estipulaba la obligatoriedad de erigir arciprestazgos en la diócesis: “El obispo debe dividir su territorio en regiones o distritos compuestos de varias parroquias que se llaman vicariatos foráneos, decanatos o arciprestazgos...”.
[28] Cf. PAYÁ, M., o.c. pág. 186.
[29] Ibid., pág. 187. El CIC 1983, c. 374, 2 afirma: “Para facilitar la cura pastoral mediante una actividad común. Varias parroquias cercanas entre sí pueden unirse en grupos peculiares como son los arciprestazgos”.
[30] Desde el punto de vista canónico esta agrupación de varias parroquias vecinas, que se designa arciprestazgo, no supone una personalidad jurídica propia, ni tampoco una fusión de parroquias, pues éstas conservan su propia autonomía y personalidad jurídica, y el arcipreste que lo preside no puede ser considerado pastor propio de los fieles del arciprestazgo, más que de sus propios feligreses, si fuere párroco de los mismos, ya que arcipreste puede ser cualquier sacerdote con responsabilidad y residencia en el arciprestazgo, no necesariamente párroco (CIC 1983, c. 554).
[31] BERZOSA, R., o.c., pág. 86
[32] GROLLA, V., Teología de la acción pastoral, I.S.CC.RR. “San Agustín”, Madrid, 1998, pág. 80
[33] Especialmente en los cuatro primeros encuentros y en el noveno con especial atención a los sacerdotes del arciprestazgo.
[34] Esta expresión se encuentra también en RAMOS, J., o.c., pág. 318 y BESTARD, J., “Corresponsabilidad y participación en la parroquia”, PPC, Madrid, 1996, págs. 59.
Ver la
conclusión IV, “Pedimos”, en “Los encuentros de arciprestes de Aragón, a través
de sus conclusiones y propuestas. 1986-
[35] RAMOS, J. o.c., pág. 347.
[36] Ver
la conclusión III, 11 en “Los encuentros de arciprestes de Aragón, a través de
sus conclusiones y propuestas. 1986-
[37] MORENO, J., “El
arciprestazgo como unidad pastoral”, ” en “VI Encuentro de Arciprestes de
Aragón. La figura del arciprestazgo y del arcipreste. Zaragoza”, 1997
, págs. 34-44
[38]
Junto a este término los encuentros de arciprestes de Aragón designan también
estas manifestaciones: individualismo, personalismo, clericalismo,
protagonismo, mentalidad beneficial, apropiación del carisma y del ministerio,
rutina e inercia... (Ver las conclusiones II, 2 y 3; III, 18, en “Los
encuentros de arciprestes de Aragón, a través de sus conclusiones y propuestas.
1986-
[39] Cf. PO 7
[40]
FLORISTÁN, C., o.c., pág. 48. Sobre la discrepancia de criterios pastorales,
ver la conclusión IV, “Dificultades”, en “Los encuentros de arciprestes de
Aragón, a través de sus conclusiones y propuestas. 1986-
[41] Ver
conclusión II, 5, 6 y 7, en “Los encuentros de arciprestes de Aragón, a través
de sus conclusiones y propuestas. 1986-
[42] Cf. BESTARD, J., o.c., pág. 62-64.
[43] BERZOSA, R., o.c., pág. 86. En un primer momento estas tres imágenes hablaban de la relación entre los presbíteros, pero como bien ha escrito Miguel Payá y Joan Bestard en el libro anterior esta relación pertenece a todos miembros de las comunidades cristianas insertas en el territorio del arciprestazgo, o en relación con él.
[44] Ver
las conclusiones 2 y 37 en “Los encuentros de arciprestes de Aragón, a través
de sus conclusiones y propuestas. 1986-
[45] Ibid. pág. 21.
[46] RAMOS, J., o.c., pág. 319.
[47] Ver
la conclusión I, 1.1, en “Los encuentros de arciprestes de Aragón, a través de
sus conclusiones y propuestas. 1986-
[48] Ir al punto 4.2.
[49] RAMOS, J., o.c., págs. 313-314. Cf. DELICADO, J., “La fraternidad apostólica”,PPC, Madrid, 1986.
[50] JORDÁN, F., “La fraternidad sacerdotal” en “VI Encuentro de Arciprestes de Aragón. La figura pastoral del arciprestazgo y del arcipreste”, Zaragoza, 1997, pág. 49.
[51] Ibid., pág. 49.
[52] Para
una profundización de la fraternidad en clave psicológica: Cf. PUJOL I
BARDOLET, J., “
[53] Cf. Ibid., págs. 48-55. En la ponencia se hace referencia bibliográfica especialmente a LEGIDO, M., “La fraternidad apostólica de Jesús”, en MARTÍN ABAD, J. y otros, “De dos en dos. Apuntes sobre la fraternidad apostólica”, Sígueme, Salamanca, 1981; y también a BARRIO, J.G., “Acompañamiento espiritual: ¿en qué y hacia qué?”, en Sal Terrae 73 (1985).
[54] NONAY, Fl., “Presbítero y presbiterio. La fraternidad sacerdotal” en “VIII Encuentro de Arciprestes de Aragón. La fraternidad sacerdotal en el arciprestazgo”, Tarazona, 2000, pág.22. Cita también Rom 8, 29 y Ef 4, 1-5.
[55] Cf. MALDONADO, L., “La comunidad cristiana”, Paulinas, Madrid, 1992, págs.51-52; 103-105.
[56] Ibid., págs. 22-23.
[57] Cf. Ibid., págs. 19-27. Aunque la ponencia es específica de la fraternidad presbiteral, las referencias teológicas que expresamos en este punto son las comunes a la universalidad de los bautizados. Al hablar de otra figura, la colaboración sacerdotes, religiosos y seglares, haremos mención de las raíces teológicas que este autor descubre en la fraternidad sacerdotal.
[58] Ver
las conclusiones I.1.3 y I.1.4.1. en “Los encuentros de arciprestes de Aragón,
a través de sus conclusiones y propuestas. 1986-
[59] MORENO, J., o.c., págs. 35
[60] Con respecto a la interrelación sacerdotes-laicos es interesante el comentario que se hace sobre el pensamiento de K. Rahner e Y. Congar en REST, W., “Sacerdote y seglar en la comunidad”, en METZ, J.B., “La nueva comunidad”, Sígueme, Salamanca, 1970, págs. 41-53.
[61] ESCARTÍN, P., o.c., pág. 43.
[62] Es
decir, a “buscar el Reino de Dios tratando y ordenando, según Dios, los asuntos
temporales...” (LG 31, 33); y también “a colaborar con sus Pastores en el
servicio de la comunidad eclesial, para
el crecimiento y la vida de ésta, ejerciendo ministerios muy diversos, según la
gracia y carismas que el Señor quiera darles” (EN 73). Cf. BERZOSA, R., “Ser
laico en
[63] Cf. ESCARTÍN, P., o.c., págs.39-51
[64] Cf. Ibid., 42; cf. GONZALO-BILBAO, F., “Pastoral Parroquial y Nuevas Unidades Pastorales”, Zaragoza, 2002, pág. 93
[65] Estas son las notas que Yves Congar aplicaba al servicio eclesial que debiera tener el tratamiento de ministerio en CONGAR, Y., “Tous responsables dans l´Eglise?”, Centurion, Paris, 1973, págs. 59-60
[66] Cf. BOROBIO, D., “Misión y ministerios laicales”, Sígueme, Salamanca, 2001.
[67] Cf. GONZALO-BILBAO, F., o.c., pág. 99. Estos ministerios estaban ya contemplados por Pablo VI en EN 73
[68]. El canon 517, 2 indica que se puede confiar una “participación en el ejercicio de la cura pastoral de la parroquia” a un bautizado que no es sacerdote o a una comunidad de personas que no están ordenadas. No suplen, sino que participan. Con esta fórmula queda claro que nadie puede hacer del ejercicio su propiedad privada. (Cf. GRUPO “PASCAL THOMAS”, “Dinámicas de la pastora. Un arte que se renueva”, Sal Terrae, Santander, 1999, pág. 75-76.
[69]
SESBOÜE, B., “¡No tengáis miedo! Los ministerios en
[70] Cita
del sociólogo Paul Wess en KEHL, M., “¿Adónde va
[71] Cf. DELGADO, E., “El arcipreste, animador de la fraternidad en el arciprestazgo”, Tarazona, 2000, pág. 35-38.
[72] Cf. VC 48; PDV 31.
[73] Cf. DELGADO, E., o.c., págs. 34 y 35
[74]
BUENO, E., y CALVO, R., “
[75] Jesús Moreno, Florentino Nonay, Vicente
Altaba... manifiestan en sus respectivas ponencias esta misma convicción. Cf.
ESQUERDA BIFET, J., “Teología de
[76] Ver
la conclusión I, 2.1,en “Los encuentros de arciprestes de Aragón, a través de sus
conclusiones y propuestas. 1986-
[77] Ver la conclusión II, 8 y 9. en Ibid. pág. 11
[78]
BUENO, E., y CALVO, R., o.c., pág. 199. Para un estudio sistemático del tema
“proyectar
[79] Ver
conclusiones III, 23-26 en “Los encuentros de arciprestes de Aragón, a través
de sus conclusiones y propuestas. 1986-
[80] Ver punto 4.5.
[81] Ver
la conclusión III, 13; IV, 2, en “Los encuentros de arciprestes de Aragón, a
través de sus conclusiones y propuestas. 1986-
[82] Ver las conclusiones III, 19 y 28 en ibid., pág. 18-19.
[83] Cf. BERZOSA, R., o.c., pág. 88.
[84] Ver
la conclusión III, 6d. en “Los encuentros de arciprestes de Aragón, a través de
sus conclusiones y propuestas. 1986-
[85] Ver la conclusión II, 20. en Ibid. pág. 11.
[86] KEHL, M., o.c., pág. 69. Ver la conclusión III, 3. en Ibid. pág. 15.
[87] Ver
la conclusión IV, en “proponemos”, en “Los encuentros de arciprestes de Aragón,
a través de sus conclusiones y propuestas. 1986-
[88] Cf. EN 14, 1
[89] Cf. GARITANO, F., “Acción catequizadora” en ibid.. págs. 37-48.
[90]
Conclusión II, 35. en “Los encuentros de arciprestes de Aragón, a través de sus
conclusiones y propuestas. 1986-
[91] Cf.
“Ser pastores en una región pobre” en “Los encuentros de arciprestes de Aragón,
a través de sus conclusiones y propuestas. 1986-
[92] Cf. Ibid., pág. 29.
[93] Conclusión III, 45. en Ibid. pág. 21. Ver la conclusión III, 7. en Ibid. pág. 16.
[94] Ver la conclusión III, 6a. en Ibid. pág. 16. También Cf. PAYÁ, M., o.c. pág. 191.
[95]
ALTABA, V. “Presupuestos para la coordinación pastoral”, en “VII
Encuentro de Arciprestes de Aragón. Los consejos pastorales, expresión de la
comunión eclesial “, Teruel, 1998, págs. 59-61.
[96] Cf. LG 4; EN 75; ChL 20.
[97] Por ejemplo, en la diócesis de Zaragoza se emplea el primer título y en la de Teruel y Albarracín, el segundo.
[98] Esta es la terminología preferida de Miguel Payá en Ibid., pág. 193.
[99] Desaparecen con el nuevo Código las llamadas parroquias arciprestales, cuyo párroco era de manera vinculante arcipreste de la zona, y, por tanto, el nombramiento de arcipreste ya no es de modo indefinido, al no estar vinculado al de párroco para una parroquia “arciprestal”, que ya no existe. De hecho, según el CIC 1983, c. 554, el arcipreste puede ser removido por causa justa, por cumplirse el tiempo de mandato, incapacidad física o moral, la renuncia voluntaria aceptada por el obispo, el traslado a otro arciprestazgo o la jubilación de hecho.
[100] Cf. CIC 1983, c. 553.
[101] A pesar de la habitual aceptación de los obispos de los candidatos presentados por sus propios compañeros de arciprestazgo para el cargo de arcipreste, el Código le concede todo el derecho al obispo para elegir libremente. De hecho, en Ecclesiae Imago 187, 2, se añade una condición para el nombramiento del arcipreste: gozar de cualidades que supongan la confianza del obispo.
[102] Ver
también las conclusiones IV, “Pedimos”, y VII, “Conclusiones de Teruel”, en
“Los encuentros de arciprestes de Aragón, a través de sus conclusiones y
propuestas. 1986-
[103] Ver también las conclusiones I.1.2; II, 1, 21,.26 y 32; III.5; IV, “Dificultades” en ibid., págs. 5, 10, 12, 13, 16 y 23 respectivamente.
[104] Ver la conclusión VII, “Conclusiones de Tarazona”, en ibid., pág. 35.
[105] Ver conclusión III, 29, en ibid., pág. 19.
[106] De hecho, puede recibir en la liturgia de entrada de los nuevos párrocos su profesión de fe y el juramento de fidelidad, en nombre del obispo diocesano (Cf. CIC 1983, 527 y 833, 6). Otra de sus atribuciones posibles afecta a la facultad de absolver excomuniones “latae sententiae” (Cf. CIC 1983, 1398) que el obispo puede delegar en los arciprestes.
[107] Cf. CIC 1983, 555, 2 y 3. Curiosamente el Código actual prescribe que el obispo oirá al arcipreste en el nombramiento de los párrocos del arciprestazgo y, si lo cree necesario, en el de los vicarios parroquiales (Cf. CIC 1983, 524 y 547).
[108] Ver
las conclusiones II, 27, 28, y 29; III, 42 en “Los encuentros de arciprestes de
Aragón, a través de sus conclusiones y propuestas. 1986-
[109] Ver
la conclusión II, 30. en ibid., pág. 30. Aunque se constata en ese mismo II
Encuentro que “Todavía quedan entre los agentes de pastoral barreras
provenientes de situaciones de privilegio y de notables diferencias económicas
que dificultan y no favorecen la credibilidad de
[110] Ver la conclusión II, 30. en ibid., pág. 6.
[111] Ibid., pág. 6.
[112] Cita del sociólogo Paul Wess en KEHL, M., o.c., pág. 75.
[113] Ver
las conclusiones IV, “Proponemos”; VII, “Conclusiones de Zaragoza Rural”y
“Conclusiones de Barbastro-Monzón”, en “Los encuentros de arciprestes de
Aragón, a través de sus conclusiones y propuestas. 1986-
[114] Ver la conclusión VII, “Conclusiones de Jaca”, en ibid., pág. 36.
[115] Ver la conclusión VII,”Conclusiones de Barbastro-Monzón”, en ibid., pág. 36.
[116] Ibid., pág. 36.
[117] Cf.
CIC 1983, 555, 3. Por otra parte, en caso de enfermedad, imposibilidad,
fallecimiento... del párroco, o estando vacante la parroquia, el arcipreste tiene
que velar especialmente sobre el estado de los bienes eclesiásticos muebles e
inmuebles y, sobre todo, del archivo parroquial. (Cf. CIC 1983, 555 1 y 3). Es
curioso que PDV 80-81, al hablar de ámbitos propios de la formación permanente
de los sacerdotes silencie el arciprestazgo. Es verdad que no lo niega, pues
los lugares que propone son mucho más generales que el arciprestazgo (en
reuniones de espiritualidad, jornadas...), al que, por tanto, incluiría como un
lugar concreto posible, pero dada la importancia que están tomando hubiese sido
una constatación de la realidad. Por otra parte, el silencio del arciprestazgo
es mucho más impresionante en obras de pastoral como la de FLORISTÁN, C., “Teología
Práctica”, Sígueme, Salamanca, 2002 o BOURGEOIS, D., “
[118] Ver
la conclusión I, 2.7; III, 9, en “Los encuentros de arciprestes de Aragón, a
través de sus conclusiones y propuestas. 1986-
[119] Este tema escabroso lo ha aborda con una gran sencillez, claridad y optimismo el grupo Pascal Thomas en GRUPO PASCAL THOMAS, “¿Qué va a ser de la parroquia? ¿Muerte anunciada o nuevo rostro?”, Mensajero, Bilbao, 1997, págs. 159-183.
[120] Cf. GROLLA, V., o.c. pág. 82.
[121] BESTARD, J.,o.c., PPC, Madrid, 1996, págs. 66.
[122] Ibid., pág. 66.
[123] Cf.
BOURGEOIS, D., “
[124] Ver
las conclusiones II, 17 y 31; III, 43; IV, “Proponemos”; VIII, “Conclusiones de
Huesca”, en “Los encuentros de arciprestes de Aragón, a través de sus
conclusiones y propuestas. 1986-
[125] Cf. ALTABA, V., o.c., pág. 63.
[126] Se
mantiene la vigilancia del arcipreste según el Código anterior sobre la
celebración de
[127] Ver el punto 4.5.
[128] Cf. PO 8.
[129] Cf. NONAY, Fl., o.c., págs. 20-21.
[130] Cf. RAMOS, J., o.c., págs. 313-314.
[131] Cf. Pastores Dabo Vobis nº. 42-59.
[132] Ver
las conclusiones I,2.8.4; III, 4 y VIII, “Conclusiones de Barbastro-Monzón”, en
“Los encuentros de arciprestes de Aragón, a través de sus conclusiones y
propuestas. 1986-
[133] Ver la conclusión VIII, “Conclusiones de Barbastro-Monzón”, en ibid., pág. 36. Estos equipos sacerdotales se veían como idóneos especialmente en la situación de esta nueva diócesis cuyo presbiterio surgía de la unión del de la antigua diócesis de Barbastro y el de los arciprestazgos aragoneses de la anterior diócesis de Lleida. Se proponía formar equipos sacerdotales, cuyos miembros provinieran de ambas demarcaciones.
[134] Cf. BERZOSA, R., o.c., pág. 88.
[135] Cf. CIC 1983, c.463, 1, 7º.
[136] Ver
las conclusiones VII, “Conclusiones de Teruel y Albarracín”; VIII,
“Conclusiones de Barbastro-Monzón”, en “Los encuentros de arciprestes de
Aragón, a través de sus conclusiones y propuestas. 1986-
[137] Ver la conclusión IV, “Logros”, en ibid., pág. 23.
[138] Ver la conclusión III, 38, en ibid., pág. 20.
[139] BESTARD, J., o.c., 65.
[140] Ver las conclusiones III, 27 y 35; IV, “Pedimos”; VIII, “Conclusiones de Teruel y Albarracín”, en ibid.,, pág. 20, 25 y 36.
[141] Cf. PAYÁ, M., o.c., pág. 198.
[142] Ver
las conclusiones I, 2.9; III, 30, 31, 32 y 33, en “Los encuentros de
arciprestes de Aragón, a través de sus conclusiones y propuestas. 1986-
[143] RAMOS, J., o.c., pág. 323.
[144] Ver
la conclusión VII, “Conclusiones de Teruel y Albarracín”, en “Los encuentros de
arciprestes de Aragón, a través de sus conclusiones y propuestas. 1986-
[145] Ver la conclusión I, 2.2, en ibid., pág. 6.
[146] Ver la conclusión IV, “Proponemos”, en ibid., pág. 24.
[147]
ALTABA, V., “Cómo animar y potenciar la tarea de los consejos pastorales”,
en CONSEJO DE LAICOS de
[148] Ver
la conclusión II, 12; VII, “Conclusiones de Barbastro-Monzón”, en “Los
encuentros de arciprestes de Aragón, a través de sus conclusiones y propuestas.
1986-
[149] GRUPO “PASCAL THOMAS”, o.c., pág. 254.
[150]
Conclusión I, 2.4, en “Los encuentros de arciprestes de Aragón, a través de sus
conclusiones y propuestas. 1986-
[151] Ver las conclusiones VII, “Conclusiones de Zaragoza Ciudad”, “Conclusiones de Barbastro-Monzón”; VIII, “Conclusiones de Huesca”, en ibid.,, pág. 35, 36 y 39 respectivamente.
[152] ALTABA, V., o.c., págs. 62-67. Para un estudio más pormenorizado de todas las cosas que están en juego en la programación pastoral ver GRUPO “PASCAL THOMAS”, o.c., págs. 167-187.
[153] El VII Encuentro fue dedicado al tema de los consejos pastorales. Ver la conclusión VII, “Conclusiones de Huesca” y “Conclusiones de Barbastro-Monzón”. en ibid., pág. 35 y 36 respectivamente.
[154] Ver la conclusión VII, “Conclusiones de Teruel y Albarracín”. en ibid., pág. 36. Se dan paradojas en el funcionamiento de los consejos pastorales: se confunden con el pleno de un ayuntamiento, o se hacen manifestaciones sobre elementos dogmáticos más propios de deliberaciones episcopales, de sesiones de formación o de otros estamentos...
[155] Conclusión III, 22, en ibid., pág. 22.
[156] En la diócesis de Teruel y Albarracín tuvo lugar un encuentro diocesano de consejos pastorales en
[157] Ver la conclusión VII, “Conclusiones de Barbastro-Monzón”. en ibid., pág. 36
[158] ALGORA, A., “Decretos de constitución y estatutos para consejos pastorales parroquiales y coordinadoras de zona”, Teruel, 1994, pág. 21.
[159] Tan afín es la vicaría territorial al arciprestazgo que llegan a confundirse en GROLLA, V., Teología de la acción pastoral, I.S.CC.RR. “San Agustín”, Madrid, 1998, pág. 79-80.
[160] GONZALO-BILBAO, F., “Pastoral Parroquial y Nuevas Unidades Pastorales”, Zaragoza, 2002, pág. 93
[161] Cf. Ibid., págs. 89-106.
[162] Cf. CONGRESO “PARROQUIA EVANGELIZADORA”, Edice, Madrid, 1989.
[163] Las líneas pastorales de Novo Millennio Ineunte fueron también la fuente de inspiración del ponente: cf. NMI 29, 31, 33, 43, 45-46, 47, 49-50.
[164] Para conocer la grave crisis de la familia como ámbito de la transmisión de la fe: MARTÍN VELASCO, J.de D., “La transmisión de la fe en la sociedad contemporánea”, Sal Terrae, Santander, 2002, págs. 48-55.
[165] BUENO, E., y CALVO, R., o.c., pág. 173. Para un tratamiento sistemático de esta opinión: cf. Ibid., págs. 173-182.
[166] BUENO, E., y CALVO, R., o.c., págs. 115-117
[167] También en la archidiócesis de Zaragoza se da la figura de las vicarías territoriales