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LA
DECEPCION DEL PILDORAZO
Recuerdo cuando, no hace mucho,
los defensores de la polémica píldora del día después defendían su uso como
método eficaz para la prevención de embarazos no deseados, en
aquellos casos en los que se hubieren mantenido relaciones sexuales sin haber
empleado métodos anticonceptivos o cuando se hubiera producido algún fallo en
su utilización.
Recuerdo cuánto nos
costó convencer, no por que no fuera así, sino por la “obtusa” mentalidad de
sus defensores, digo, defender la tesis de que dicha píldora tenía, tiene un
efecto ABORTIVO en muchos de los casos ya que, entre sus efectos de acción, se
encuentra, entre otros, un efecto antiimplantatorio del óvulo fecundado o, lo
que es lo mismo, de una vida de 7 días. Y para aquellos que pensamos que con la
fecundación empieza una vida, no cabe duda alguna de que, tal, es un EFECTO
ABORTIVO. Los otros dos efectos son el anovulatorio y el antifecundatorio y
actuará uno u otro en función de la premura en la toma de la píldora y del
estado del propio ciclo de la mujer. Pero en cualquier caso, cuando se toma, se
desconoce con exactitud cuál de ellos actuará, por lo que podemos concluir que:
"aunque no siempre
tiene un efecto abortivo, siempre puede llegar a tenerlo".
Hace sólo unos días, se ha conocido un estudio de
Pero esta noticia no hace más que
confirmar lo que ya se sabía, porque diversos estudios realizados en países como Inglaterra, con una
gran perspectiva en el tiempo (desde el año 1992) sobre la utilización de estos
mal llamados métodos “anticonceptivos”, ya nos decían que la estrategia había
fracasado, y que disponibilidad de anticonceptivos a adolescentes provocaba no
sólo un aumento de la promiscuidad y un aumento de las enfermedades de
transmisión sexual, sino que tampoco había hecho descender las cifras relativas
tanto al número de abortos como al de embarazos no deseados.
Y el caso más cercano lo tenemos aquí,
en España, en el que las cifras dadas por el Ministerio de Sanidad, relativas
al número de abortos en el último año, superan un 6-7% al anterior.
Merece la pena recordar otro
reciente estudio sobre esta píldora —publicado en la revista del Colegio de
Obstetras y Ginecólogos de EEUU— el cual demostraba que la prescripción
indiscriminada de la píldora y el acceso fácil al fármaco, no reduce la tasa de
embarazos no deseados ni el número de abortos. Este fracaso también ha sido
recientemente destacado por el departamento de Salud de Gran Bretaña, al dar a
conocer un llamativo aumento del 3,9% de los abortos en adolescentes y mujeres
jóvenes en 2006. Una cuestión que el Independent Advisory Group on Sexual
Health and HIV ha relacionado con la crisis de valores sobre la cuestión sexual
en los adolescentes, incentivada por los mensajes de los medios a ellos
dirigidos.
Pero el asunto no acaba ahí, la
dispensación de esta píldora, además,
permite que menores de edad dispongan de tal manera sobre una decisión
tan importante como es la vida de un ser humano y, sin el consentimiento de los
padres, con las consecuencias que de tal hecho se pueden derivar. Consecuencias
tales como el peligro psicológico que se puede generar de sufrir el denominado
Síndrome Postaborto; así como el privar a los padres de la información
necesaria sobre su hija, que perjudicará gravemente la posibilidad de
prevención por parte de estos de situaciones similares futuras.
Pero no, sus
defensores siguen sin querer verlo, a pesar de los números y las cifras. Cifras
que me permito recordar.
Sólo en
En
Cataluña, los datos facilitados por el Salud constatan que las principales
usuarias de la píldora son las chicas de 22 años, seguidas de adolescentes
entre 13 y 17. El 51 % de las mujeres pidieron la píldora por primera vez, un
31% repitieron en una ocasión y hasta un 8% hasta tres veces. El resto, es
decir un 10% la tomaron más de tres veces, algunas hasta ocho o nueve veces.
Dos de cada tres mujeres no se habían asesorado antes en ningún sitio; el 12%
lo había hecho en la farmacia y el resto en el teléfono de la salud, centros de
salud o Internet.
En cualquier caso, el análisis de
Obstetrics & Gynecology es demoledor y admirable por la honestidad de sus
autores, hasta ahora favorables al uso de esta píldora. Sus conclusiones son
claras: las estrategias para favorecer el acceso a la píldora postcoital por
parte de las jóvenes han fracasado, ni se reducen los embarazos no deseados ni
las tasas de aborto.
El hallazgo es definitivo y viene a contradecir la pretensión de
los lobbies de la contracepción de emergencia (incluida
Zaragoza a 31 de agosto
de 2007
Alvaro Vázquez Prat
Provida-Aragon
Médicos por
Miembro del
Observatorio de Bioética de
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