thalithaqumi

PLAZA MAYOR

 

 

-----------------------------------------------------------------------La razón de mi vida en España

 

Cuadro de texto: Nelly  Chingo es de nacionalidad ecuatoriana y cuenta ahora veintiséis años. Lleva ya tres en España y aún no tiene regulada su situación. La diversificación de sus actividades laborales le permitió en Quito estudiar en la universidad al tiempo que trabajaba. Se licenció en Filosofía y letras, en la especialidad de filología inglesa, y ejerció la docencia con ilusión y muchas ganas hasta que decidió venir a España a reencontrarse con el que había sido el amor de su vida y para dar aquí a luz a su hijo Anthony. Como otras muchas, Nelly se gana la vida fregando suelos por horas sueltas sin contrato y sin seguridad social.

Todos tenemos nuestras metas, nuestros objetivos y proyectos de vida, que elaboramos con toda ilusión; pero, ¿qué pasa cuando no los vemos realizados? ¿Cómo nos sentimos?

Desafortunadamente, la situación económica del Ecuador va empeorando día a día, producto de la mala administración de los fondos públicos, donde la corrupción es el menú preferido de la mayoría de los altos funcionarios, a quienes sólo les interesa su propio bienestar y el de sus familias. Esta situación va empobreciendo a más familias cuyos sueños y proyectos se ven truncados por la falta de recursos económicos.

En mi caso, gracias a Dios, pude hacer una carrera y trabajar, formé una familia, pero el fantasma de la pobreza siempre estuvo presente a pesar de todos los esfuerzos que hacíamos. De ahí, que en mayo de 2001 mi pareja decidió viajar a España, y, a pesar de que yo estaba embarazada de poco tiempo, continuamos con las gestiones pertinentes para el visado, que, después de cuatro meses, fue favorable; ello le permitió llevar a cabo su decisión. De cierta manera, esto mejoraría nuestra situación económica... pero fue un período muy triste para todos y no podíamos superar las ausencias.

El 6 de diciembre nos arriesgamos a viajar a España, embarazada ya de siete meses, de forma ilegal, endeudada, renunciando a la presencia de mis seres queridos, sin saber cómo y dónde viviríamos... Mi única esperanza y deseo ha sido el vivir junto al amor de mi vida y que mi hijo crezca junto a su padre y junto a mí, y que podamos vivir en condiciones dignas.

Al principio cuesta mucho adaptarse a un nuevo estilo de vida, a diferentes costumbres, a otro clima... Hemos tenido la suerte de conocer a dos personas muy especiales que, gracias a su amor y generosidad, nos han ayudado a superar todo aquello.

Por ahora no sé si regresaremos o no a nuestro país; sólo sé que todo el dolor que sentimos en aquellos momentos se ha transformado en tranquilidad y estabilidad. Nuestro hijo, a su corta edad, también nos enseña con sus pequeños detalles la verdadera felicidad, el verdadero sentido de la vida. Frases como “sé feliz”, “tranquila”, “te quiero”, “no pasa nada”... nos alimentan día a día, y siempre veremos reflejado en nuestro hijo el tiempo que llevamos en España.

Gracias a la misericordia de Dios, a su infinito amor y a su ayuda, hoy puedo expresar que me siento muy feliz de vivir en España junto a mi pareja y a mi hijo.

 

NELLY-ROCÍO CHINGO YANCHATIPAN

 

 

volver a índice

thalithaqumi

Zaragoza, enero 2005