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PLAZA MAYOR
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agua: ¿Vida o mercancía?
Por Leonardo Boff
Servicios Koinonia
Desde el Miércoles de Ceniza
hasta Pascua millones de católicos en todo el país van a reflexionar sobre el
tema de
Hace quinientos millones de años
que la cantidad de agua es prácticamente constante. El 70% de la superficie de
Brasil es la potencia mundial de
agua, totalizando el 13% de toda el agua dulce del planeta. Pero está
desigualmente repartida: 70% en la región amazónica, 15% en el Centro-Oeste, 6%
en el Sur y el Sureste y 3% en el Nordeste. A pesar de la abundancia, no
sabemos usar el agua pues desperdiciamos el 46% de ella, que sería suficiente
para abastecer a Francia, Bélgica, Suiza y el norte de Italia. Es urgente por
lo tanto un nuevo modelo cultural.
Dos problemas han creado el
actual "estrés mundial del agua": su contaminación sistemática
asociada a la destrucción de la biomasa que garantiza la perpetuidad de las
aguas corrientes y la falta de cuidado en el uso de la gota disponible. Aldo
Rebouças nos enseña: es más importante saber usar la gota de agua disponible
que ostentar su abundancia. Por ser un bien escaso, se nota una carrera
desenfrenada por la posesión del agua. Quien controla el agua, controla la
vida. Quien controla la vida, tiene el poder.
Surge entonces el dilema: el agua
¿es fuente vida o fuente de lucro? ¿es un bien natural, vital e insustituible o
es un bien económico y una mercancía? Los que sólo buscan el lucro, la tratan
como mercancía. Los que piensan en la vida, la ven como un bien esencial para
todos los organismos vivos y para el equilibrio ecológico de
El agua dulce es más que un
recurso hídrico. Es vida con todas sus resonancias simbólicas de fecundidad,
renacimiento y purificación. Esto tiene inmenso valor pero no tiene precio. Si
hay cuidado, será abundante para todos.
Solidaridad.net
thalithaqumi
Zaragoza,
marzo 2004