--------------------------------FICHA 2:
LOS ENFERMOS Y
1. Jesús, modelo
pastoral
La comunidad cristiana debe tener capacidad para hacerse cargo de sus miembros enfermos y de sus familias. Todos somos responsables y solidarios de una tarea sanadora que emana de la acción de Jesús, salvador y dador de vida. Jesús se hace presente allí donde la vida aparece más amenazada. A partir de su acción liberadora y sanadora, y en el interior de esta acción, anuncia el Reinado de Dios. Si queremos continuar la misión de Jesús, hemos de redescubrir la fuerza terapéutica, liberadora, sanante, que encierra la acción evangelizadora cuando está inspirada y dinamizada por el Espíritu de Jesús. Todos asumimos la responsabilidad de crear el clima adecuado para fortalecer al individuo, en especial cuando éste está a la intemperie. Ello supone ser generosos, ofrecer ternura y compasión frente a su sufrimiento, identificar y personalizar dentro del grupo, valorar todo el esfuerzo que el enfermo y su familia realizan frente a la situación que viven.
2. Lo que la
comunidad aporta al enfermo
La comunidad parroquial evangeliza a los enfermos y
sus familiares aceptándolos y respetándolos como son, y no tratándolos con
falsa e inútil compasión, sino como personas responsables y maduras,
cuidándolos y asistiéndoles con solicitud, interesándose vivamente por sus
problemas, acompañándoles en su soledad, luchando por sus derechos, orando por
ellos y ayudándoles a vivir su situación en la fe con
Una comunidad parroquial que evangeliza de este modo
a los enfermos y sus familiares se convierte en una comunidad evangelizadora en
medio del mundo, pues su solidaridad con los enfermos es uno de los signos
privilegiados que Cristo ha confiado a su Iglesia para manifestar la llegada
del Reino; es un signo expresivo y elocuente en un mundo como el nuestro que
olvida o margina a los enfermos; y es un signo que autentifica a la comunidad y
hace presente el amor cristiano en nuestra sociedad crecientemente
secularizada.
3. Lo que el
enfermo aporta a la parroquia
El enfermo ayuda a la comunidad a ser realista en un mundo como el nuestro que vive de apariencias, porque ayuda a conocer mejor al ser humano con su fragilidad y limitación y con un considerable canal de energías. El enfermo es una llamada a vivir valores evangélicos olvidados en la vida y en la práctica: la gratuidad de la existencia, la pobreza total, el desinstalarse y andar ligeros de equipaje, la fuerza del amor, la entereza en la prueba...
El enfermo le enseña a relativizar valores y cosas que hoy
se absolutizan y que están deshumanizando al ser humano: la eficacia a toda
costa, la estima de las personas por lo que tienen y no por lo que son, el
poder, el éxito...
El enfermo es un rostro concreto de pobre que le invita,
desde su situación, a la solidaridad humana, al amor servicial y desinteresado
y a la reivindicación de sus derechos.
El enfermo suscita interrogantes sobre el sentido de la
vida, del sufrimiento, de la muerte. Purifica la imagen que tiene de Dios y le
muestra lo más original y llamativo del Dios cristiano: un Dios sufriente que
comparte por amor hasta el fondo del dolor del hombre, y así lo salva. El
enfermo es testigo del Misterio Pascual; del Cristo que surge vivo del fondo de
la debilidad.
El enfermo, cuando vive con sentido su enfermedad, es un
testigo vivo de que es posible luchar contra la enfermedad y asumirla con amor,
mantener la paz serena e incluso la alegría y madurar humana y cristianamente.
El enfermo enseña a la comunidad
cristiana su ser más auténtico (ser pobre y saberse débil y necesitado de
salvación) y le descubre y concreta su misión y la forma de desempeñarla (por
medio de los pequeños y de los pobres).
4. Acciones a
potenciar
Para conseguir un mejor servicio a los enfermos y a sus
familiares, la comunidad parroquial potenciará las siguientes acciones:
* Conocer la
realidad sanitaria de la comunidad y la situación de los enfermos,
especialmente de los más necesitados.
* Sensibilizar a
todos los miembros de la comunidad sobre la pastoral de enfermos y su
responsabilidad en la misma.
* Educar a los niños, jóvenes y adultos para vivir con
sentido la salud, la enfermedad, el sufrimiento, el deterioro y la muerte.
* Trabajar para que
la comunidad cristiana sea una comunidad sana y curativa.
* Conocer y descubrir a los enfermos, especialmente a los
más necesitados y desatendidos, ayudarles y acompañarles en el proceso de su
enfermedad.
* Integrar plenamente a los enfermos en la comunidad, como
miembros activos: reconociéndoles su misión insustituíble, su valiosa
aportación y dejándose evangelizar por ellos.
* Colaborar con
otras instituciones para integrarlos también en la sociedad.
* Renovar
profundamente la pastoral de los sacramentos de los enfermos.
* Organizar grupos de pastoral de enfermos, ofreciéndoles
los medios y materiales adecuados para su progresiva formación en este campo.
* Prestar atención a los problemas y dificultades por los
que pasa la familia del enfermo que se encuentra en su casa o en el hospital.
Ofrecerle la ayuda y el apoyo que necesite y acompañar a la familia en el duelo
por la muerte de uno de sus miembros.
5. Cauces a
utilizar
Para llevar a cabo su misión en este campo de la salud y
los enfermos, la comunidad parroquial debe:
* Utilizar los cauces que ya existen: la predicación ordinaria,
las reuniones de estudio y reflexión de los movimientos familiares, de enfermos
y otros, los cursillos prematrimoniales, las celebraciones comunitarias con
enfermos, la catequesis de niños y jóvenes, la enseñanza religiosa en los
colegios, las publicaciones de Iglesia, los programas de radio, las reuniones
con los distintos grupos parroquiales, etc.
* Promover la
relación y colaboración con los servicios de asistencia religiosa de los
centros hospitalarios.
* Coordinar sus
acciones con los grupos de pastoral de enfermos del arciprestazgo y de la
vicaría.
* Relacionarse y colaborar con los organismos diocesanos
de pastoral de la salud.
6. Contar también con la familia
La enfermedad afecta también a la familia, a veces profundamente.
También para ella, la enfermedad constituye una experiencia dolorosa y dura.
Además, el papel de la familia del enfermo es fundamental e insustituíble. El
enfermo necesita su cariño y sus cuidados para sentirse seguro, su comprensión
y paciencia para no verse como una carga y un estorbo, y necesita su compañía y
apoyo para poder afrontar con realismo y asumir con paz la enfermedad y la
muerte.
"Es necesario un empeño pastoral generoso, inteligente y
prudente hacia las familias que pasan por situaciones difíciles. Estas son, por
ejemplo, las familias con hijos minusválidos o drogadictos, las familias de los
alcoholizados, los ancianos... la dolorosa experiencia de la viudedad, de la
muerte de un familiar, que mutila y trastorna en profundidad el núcleo original
de la familia" (Familiaris Consortio 85) .
La pastoral de la salud ha de impulsar en las parroquias las
actividades siguientes:
- Preparar a las familias para afrontar la prueba de la
enfermedad y de la muerte de uno de los suyos, y para desempeñar su papel.
- Colaborar con la sociedad y las profesiones sanitarias en la
conservación de la salud de la familia, en su curación y en la creación de unas
condiciones sociales, culturales, económicas y políticas sanas que le permitan
gozar de buena salud.
- Ejercer la solidaridad y cercanía con las familias que cuentan
con algún miembro enfermo, especialmente con las que se ven impotentes para
sobrellevarlo solas, y ofrecerles
- Valorar la entrega de las familias que cuidan con amor solícito
y paciente a sus enfermos y difundir su testimonio en la comunidad.
- Acompañar a las familias que han
perdido a un ser querido.
- Acoger a los enfermos que se han
quedado sin familia alguna y ser para ellos "su" familia.
- Apoyar y colaborar en toda clase de iniciativas y asociaciones
que pretendan una atención más adecuada a las familias de los enfermos.
7.
Para aprender y recordar
La comunidad parroquial,
para dejarse evangelizar por los enfermos y sus familiares y prestarles un
mejor servicio, ha de acercarse a ellos y acompañarles con un profundo respeto,
con alegría y gozo, en actitud de pobreza y de servicio, con autenticidad y sin
máscaras, de forma desinteresada y gratuíta, con gestos más que con palabras,
compartiendo sus esperas y
8. Ficha de
trabajo
1.¿Qué te ha aportado el estudio de este tema?
2. ¿Qué cosas que
conozcas se hacen en tu parroquia en el trabajo con los enfermos?
3. ¿Conoces el
trabajo que otras parroquias desarrollan en este campo?
4. ¿Qué crees que debería
cambiar en tu parroquia con relación a los enfermos?
5. ¿Qué cosas
crees que se podrían hacer y que ahora no se hacen?
6.
¿Cómo crees que
podría celebrarse en la parroquia el DÍA DEL ENFERMO?
7.
¿Por qué crees que el enfermo es evangelizador?
8. ¿Te parece que en nuestra sociedad actual, tiene la
familia un papel importante con respecto al enfermo? żPor qué?
Señor,
te encomendamos a los enfermos
del mundo entero, a los enfermos
de nuestra comunidad
y a cuantos enfermos
anónimos sufren en este momento.
Acompáñales en su camino.
Acoge sus quejas.
Escucha sus súplicas.
Mitiga sus dolores,
su angustia y su cansancio.
Infúndeles aliento en sus luchas.
Confórtalos en la prueba.
Reanima su esperanza.
Sana sus heridas.
Aviva su confianza en Dios,
su Padre y nuestro Padre.
Hazles sentirse queridos por los suyos,
pues será su mejor medicina.
Alegra sus corazones.
Llena sus vidas de amor y de sentido.
Descúbreles el valor
del sufrimiento con amor.
Hazles evangelizadores de los sanos
y los grandes bienhechores
de la humanidad.
Dales tu paz y tu salvación.
Bendícelos,
Señor.
Amén.
BIBLIOGRAFÍA empleada para la elaboración de este tema:
- SOLA, Francisco:Voluntariado Cristiano y Mundo de
- CUADRADO TAPIA, Ricardo: Los enfermos nos
evangelizan.. Ed. San Pablo. Madrid, 1993..
- Conclusiones del sector de Pastoral Sanitaria del
CONGRESO "PARROQUIA EVANGELIZADORA".
- DELGADO, Rudesindo: Líneas de acción de la pastoral
de la salud en la parroquia.
Dossiers CPL 60(1993)125-134.
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CARRERAS, Marcelino:
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