thalithaqumi
PAST0RAL DE
----------------------------------------------------Ficha 8: La visita pastoral al enfermo
1.
Encuadrar la visita
La visita al enfermo y su familia como
integrante de la pastoral de la salud es una forma privilegiada de realizar la
misión y de cumplir el precepto de la caridad encomendados por Cristo,
revelando y comunicando su amor de curación y consolación: "Estuve enfermo
y me visitasteis" (Mt 25,36).
La visita a los
enfermos cobra su auténtico sentido cuando la entendemos:
* como una continuación
y realización de la misión que Cristo ha encomendado a
* como el signo de la presencia liberadora de
Cristo, que, a través de los hombres, continúa luchando contra la enfermedad y
ofreciendo a los que sufren una palabra de consuelo y esperanza, un servicio de
caridad;
* como el gesto de la solidaridad de
su solicitud por el mundo de los enfermos y
su lucha por la salud y la salvación plenas;
* como el
encuentro que compromete a la comunidad en una acción permanente por una
atención
más justa y humana a los enfermos, y
* como el
comienzo de una acción litúrgica que prepara a la celebración del sacramento,
sosteniendo y alimentando la fe, invitando a
la oración, manteniendo la esperanza con la caridad.
para que el encuentro con el enfermo sea un
encuentro de persona a persona.
El agente
pastoral tiene en ella la oportunidad
de ser
testigo de Dios y portavoz de la comunidad cristiana
a la
cabecera del que sufre..
2. Visita y diálogo
Quien es visitado, necesita tiempo para comprender y reaccionar ante su situación y poder relacionarse con las distintas personas que van conformando lentamente el marco de su experiencia. El agente pastoral está allí para ofrecer, no para imponer, su presencia, y eso de forma consciente, pues, muchas veces, las condiciones no son muy favorables para el encuentro. La sola iniciativa de establecer un contacto y la actitud de interés hacia el enfermo, tiene ya, de por sí, un valor evangelizador.
En segundo lugar, es importante fomentar una
cierta elasticidad y una cierta adaptabilidad en los encuentros humanos,
dejándose llevar por la observación y por una lectura atenta de las
circunstancias específicas. Hay enfermos que aman la vida; otros, parecen
indiferentes ante ella; y también los hay que la rechazan abierta o
veladamente. Detrás de cada reacción hay un trozo de las historia de cada
persona. No todos son acogedores, no todos agradecen la oportunidad que se les
brinda para hablar; los hay que se hunden en su propio silencio. A veces, son
el estado de ánimo o la condición del paciente los que influyen en su reacción,
pero ocurre también que ésta viene determinada por la actitud o por el simbolismo
que el visitador refleja. En general, se puede afirmar que los dos primeros
minutos pasados en la habitación del enfermo pueden ser cruciales para definir
el curso de una relación.
La conversación se abre, de ordinario, con
un simple saludo, con una breve presentación, con una pregunta sobre el estado
del otro. De este primer intercambio, surgen algunas vibraciones entre las dos
personas, se transmiten los primeros mensajes verbales y no verbales, se
recogen los primeros indicios sobre los desarrollos posibles del encuentro.
Muchos necesitan estudiar a su interlocutor y disponer de un cierto espacio de
superficialidad inicial antes de adentrarse en reflexiones más profundas.
En consecuencia, la acción pastoral debe
valorar el desarrollo natural de las situaciones, más que los resultados
inmediatos de los encuentros.
Desde esta perspectiva, no es una buena
estrategia comenzar una visita proponiendo la recepción de los sacramentos. La
celebración del Sacramento debería constituir la culminación, no el comienzo de
un encuentro pastoral. Jesús mismo se reveló a los discípulos de Emaús en la
fracción del pan, al final del camino, no inmediatamente. Lo mismo hizo con
3. Actitudes del
visitador
Es necesario valorar debidamente la riqueza
del encuentro humano como medio de evangelización por la palabra sincera y el
testimonio humilde. Deberíamos tener en cuenta estas actitudes:
* Saber escucharle.
* Reconocerle y acogerle como es.
* Estar convencidos de que es más lo que
podemos aprender de él que lo que podemos enseñarle, condición indispensable
para comenzar a ofrecerle algo.
*
Capacidad de guardar silencio. Ante el dolor, muchas veces, la única palabra
válida es el silencio.
*
Comprensión: compartir su angustia para disminuirla o su alegría para
completarla.
*
Ver las cosas desde él; así no sólo se escucha, sino que se comprende.
*
Ser auténtico. Cuando se habla con el enfermo no hay por qué mentir.
*
No olvidar que el hombre encuentra su plenitud humana cuando se encuentra con
Dios.
La visita en el domicilio del enfermo no
debe convertirse en la excusa para pasar una tarde de tertulia. El propio
agente pastoral valorará el momento en que se encuentra el enfermo cuando ha llegado
a su casa y verá si requiere una visita más corta o más larga. Aun así, una
visita tranquila no debería exceder los 20 ó 30 minutos. Para dar una sensación
de seriedad y autenticidad, el agente pastoral no debe aceptar el tomar un café
o unas pastas, a no ser que el enfermo o sus familiares insistan tanto que
pudiera parecer una muestra de desprecio o aprensión (por ejemplo, si ese día
celebran un cumpleaños o algo así).
La cama es
lugar exclusivo del enfermo. Hay que evitar, por tanto, sentarse en ella. El
visitador ha de tener claro en todo momento que la visita no la realiza en
nombre propio, sino de
4. El mundo de los familiares
Si el paciente se siente ansioso ante su gravedad, igual lo están los
familiares cercanos que, inesperadamente se encuentran con la gran
responsabilidad de ser consuelo y
consejeros
del enfermo. Su tarea es agotadora, tanto en lo físico como en lo mental;
reclama mucha paciencia y fortaleza
emocional para sobrellevar las tribulaciones de la gravedad junto a la persona
enferma. Más aún, requiere la comprensión necesaria para adaptarse a los
diversos cambios emocionales que vive el paciente en el curso de su enfermedad,
además de los cambios en su actitud ante la vida.
Para el paciente
grave, muchas cosas pierden valor. Lo que antes le daba alegría como su
automóvil, su ropa o sus prendas de vestir, ya no es motivo de interés. Sus
pertenencias se vuelven insignificantes ante el valor que cobran las relaciones
con sus seres queridos.
Ahora usa su
tiempo para poner en orden sus relaciones íntimas y para sanar las heridas que
lo separaban de su familia y amigos. Su gran deseo es amar y sentirse amado. A
medida que los familiares comprendan mejor todos estos cambios de actitud y de
sentimientos por los cuales atraviesa el enfermo de gravedad, mejor será su
ayuda al paciente.
5. Palabras de oro para aprender y recordar
* Una simple sonrisa
y un sencillo gesto de contacto. confortan al enfermo mucho más que todo un discurso
de consejos y preguntas.
*
En el
trato con el enfermo. hay que evitar las actitudes paternalistas.
Esto sólo se consigue situándose mentalmente por debajo de él: estando más
dispuestos a aprender que a enseñar, a escuchar que a hablar... y evitando
consejos y comentarios moralizantes.
* :El encuentro
evangelizador ha de ser personalizado, en un diálogo franco y confidencial, sin
límites ni cálculos, sin presiones indebidas. respetuoso con la libertad y las
disposiciones del enfermo. El dogmatismo. el juicio y la condena... son
actitudes que deben desaparecer del comportamiento del agente de pastoral.
* La visita a los
enfermos es un servicio prestado en el nombre del Señor y en servicio de
*
Todo
algente pastoral bebe del manantial de la gracia de Dios aquel arrojo y aquella autenticidad
apostólica que hacen que la visita de Dios sea concreta y actual.
*
Nunca
se visita a un extraño: se visita una mansión habitada por alguien que es solidario con
la existencia de cada uno de nosotros.
* La acción pastoral tiene por finalidad aprovechar esas
ocasiones en las que el enfermo dialoga con su profundidad, soporta el peso de
preguntas inquietantes, expresa un hondo deseo o despierta su esperanza íntima:
es entonces cuando Cristo se revela como el Salvador.
6. Ficha de trabajo
l. ¿Qué te ha aportado este tema?
2. Juzga, a la luz del tema, los siguientes casos:
CASO A:
Una señora estaba enemistada desde hacía años con
una parienta suya y no se dirigían la palabra. La mayor de ellas cayó enferma
y, tras varios meses de enfermedad, llegó a la agonía. Su parienta no la había
visitado. Ella, queriendo ponerse en paz, suplicaba a los familiares que la
convencieran para que fuera a su domicilio a reconciliarse. Falleció sin ver
cumplido su deseo mientras suspiraba por él. Su parienta, que comulgaba, y
sigue haciéndolo, todos los domingos, llegó a su domicilio minutos después del
óbito para recibir, con los otros familiares, el pésame por su muerte.
CASO
B:
Durante
la segunda República, dos anarquistas tuvieron un accidente de circulación y
quedaron gravemente heridos. Fueron a parar a un hospital privado en el que
recibían la atención de dos monjitas. Una de ellas, les propuso besar el enorme
crucifijo metálico que llevaba en la cintura, antes de morir. Uno de los
heridos, lo besaba con insistencia, pero el otro se negaba una y otra vez a
hacerlo. Preguntado s por la religiosa sobre los motivos de su actitud, uno
respondió que no lo besaba porque no se consideraba digno de ello a causa de
sus muchos pecados; el otro contestó que el frescor del metal en los labios le
proporcionaba alivio.
4. Lee el siguiente texto de
Unos
días después, María se puso en camino y fue a toda prisa a la sierra, a un
pueblo de Judea; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó
Isabel el saludo de María, la criatura dio un salto en su vientre. llena del
Espíritu Santo, dijo Isabel a voz en grito:
-Bendita
tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que
me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la
criatura saltó de alegría en mi vientre. Y ¡dichosa tú que has creído! Porque
lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. Entonces dijo María:
- Proclama
mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,
porque se ha fijado en su humilde esclava (Lc 1, 39-48).
BJBLIOGRAFÍA empleada para la elaboración de este tema:
-
PANGRAZZI, Arnaldo: El mosaico de la
misericordia. Ed. Sal Terrae. Santander, 1990.
- HERNÁNDEZ DENTON,
JL. Reflexiones para el enfermo y su familia. Ed.
Síguerne. Salamanca, 1993.
- COMISIÓN EPISCOPAL DE PASTORAL: La asistencia
religiosa en el hospital. Edice. Madrid, 1987
- SOLA, Francisco: Vo1untariado
cristiano y mundo de la salud. Ed. PPC. Madrid, 1991
thalithaqumi
Zaragoza,
2004