THALITHAQUMI
REFLEXION
---------------------------------------------------------------------------------------Jesús
y las mujeres
Las mujeres llenan hoy nuestras iglesias; o, mejor dicho, la inmensa mayoría de
las pocas personas que van hoy en día a la iglesia son mujeres. Ellas son
quienes más y mejor participan en las celebraciones litúrgicas, ellas son las
que acuden y a menudo organizan los principales actos de piedad (novenas,
triduos, rosarios...), los movimientos apostólicos están también escasos de
participantes masculinos y, sin embargo, bien nutridos de participantes
femeninas, las principales tareas parroquiales las desempeñan también las
mujeres. No está lejano el tiempo en que se prohibía a la mujer la proclamación
de las lecturas de
Para responder a esta cuestión es necesario comenzar por considerar la
situación social en la época en que vivió Jesús. Y lo primero que hay que decir
a este respecto es que la mujer no contaba en la sociedad de aquel lugar y de
aquella época. La estructura social estaba pensada y dirigida a los varones. La
mujer no era parte integrante de la sociedad. Ella tan sólo contaba en tanto en
cuanto que era la que le daba los hijos al marido. Por eso, la única garantía
de la mujer ante la sociedad era su marido. De ahí se deduce la dificilísima
situación de las viudas y las estériles. En
Toda
En su actuación, Jesús no distingue el trato con el hombre del trato con la mujer. Actúa con ellas con toda normalidad, sin tener en cuenta y sin secundar los usos sociales de la época. Jesús hace el bien a todo el mundo, sin mirar si es hombre o mujer. Jesús trata de escuchar, de comprender y de ayudar a todo el que se lo pide. Y actúa así porque ve en toda persona -hombre o mujer- a los hijos de Dios.
Haciendo un repaso por los pasajes evangélicos descubrimos las siguientes actuaciones de Jesús con las mujeres:
- Cura a la suegra de Pedro: Mc 1, 29-31. Es la primera curación en el evangelio de Marcos.
- La hija de Jairo (resucitada) y la hemorroísa (curada): Mc 5, 21-41.
- Exorcismo a la hija de la mujer pagana: Mc 7, 24-30.
- Unidad del matrimonio: Mc 10, 1-12.
- Alabanza de la generosidad de la viuda: Mc 12, 41-44.
- Unción en Betania: Mc 14, 3-9.
- Junto a la cruz: Mc 15, 40.
- Visión en el sepulcro: Mc 16, 1-8.
En Lucas se añade:
- Resurrección del hijo de la viuda de Naín: Lc 11, 7.
- El fariseo y la pecadora: Lc 7, 36-49.
- Jesús, con Marta y María: Lc 10, 48-42.
- Cura en sábado a una mujer: Lc 13, 10-17.
- Parábola del juez y la viuda: Lc 18, 1-8.
- Las mujeres embalsaman el cuerpo de Jesús: Lc 23, 55-56.
En Mateo se añade:
- A propósito del adulterio: Mt 5, 27-28.
En Juan se añade:
- Boda en Caná, con su madre: Jn 2, 1-12.
- Diálogo con la samaritana: Jn 4, 1-26.
- Perdona a la mujer adúltera y evita que sea apedreada: Jn 8, 1-11.
- Con Marta y María tras la muerte de Lázaro: Jn 11, 17-27.
- En la cruz, con su madre y el discípulo: Jn 19, 25-27.
- Aparición a María Magdalena: Jn 20, 10-18.
De todos estos encuentros de Jesús con las mujeres, se deduce que:
A Jesús le interesa la persona, no el sexo de la persona; Jesús ayuda a vencer
todo sufrimiento, masculino o femenino; sus signos (milagros) son signos de
vida para todos; habla y actúa en defensa de la mujer porque en ella defiende
al débil; no rechaza hablar con las mujeres ni que lo vean en público con
ellas; en Betania acepta la hospitalidad de las mujeres; aunque no fue tachado
de mujeriego, Jesús se saltó los usos sociales en el trato con las mujeres;
también en ellas busca la salvación integral de la persona; se deja ungir y
acariciar por ellas; sobre todo el evangelio de Juan exalta el valor maternal
de María (se refiere siempre a ella como "la madre de Jesús"); los sinópticos
mencionan sólo la presencia de discípulas en el Gólgota... Pero es la elección
de las mujeres como primeros testigos de
Jesús se salta todo eso manifestando que:
- Dios cuenta con todos por igual;
- Dios se confía mejor en las manos del débil;
- la fuerza de Dios reside en la sencillez del corazón y la capacidad de acogida;
- el esfuerzo humano no puede nada sin la ayuda divina;
- el Evangelio está en manos de los pobres, porque se dirige a todos, pero a ellos en especial.
Humanamente, el Mensaje cristiano seguirá siendo sustentado en las mujeres porque así fue desde el principio, ahora y siempre. No cabe duda que el mensaje cristiano es un mensaje más acorde con la psicología femenina que con la psicología masculina. Los hechos lo demuestran.
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Zaragoza, noviembre 2002