THALITHAQUMI

TEMAS

 

-----------------------------------------------------------El matrimonio cristiano: significación

 

Nos encontramos permanentemente en la pastoral de nuestras parroquias y comunidades con parejas de novios alejados de la práctica cristiana habitual que vienen puntualmente a solicitar el sacramento del matrimonio. En muchos casos se consigue que participen en los cursillos prematrimoniales; en otros muchos, no. En unos y en otros, tenemos con ellos, al menos, dos encuentros, por lo general: al hacer el expediente (no es conveniente que lo hagan los seglares encargados del despacho porque entonces perdemos una gran ocasión de verlos, conocerlos y dialogar con ellos; los formularios de los expedientes suelen ser una buena excusa para hablar un poquito sobre el matrimonio) y al preparar con ellos la celebración del sacramento. Esta pequeña catequesis  que propongo a continuación está muy resumida y es muy concreta, pero expresa todo lo fundamental sobre el matrimonio cristiano. Entregarles a ellos este texto a modo de pequeño folleto o de una hoja doblada puede servir de base a los pastores para entablar con ellos un diálogo sincero y elementalmente profundo sobre lo que van a celebrar.

 

 

Antropología cristiana

 

* El ser humano fue creado hombre y mujer por Dios y fueron creados el uno para el otro.

 

* El varón y la mujer fueron creados a imagen de Dios, y fueron colocados al frente de toda la obra creadora. Viendo al ser humano vemos, pues, la imagen de Dios. Esto confiere a la humanidad una gran dignidad: Dios ha participado su SER a la obra más querida de la creación: EL HOMBRE.

 

* Puesto que el hombre participa -por puro don- del ser de Dios, se crean unos lazos de fraternidad entre toda la humanidad. A su vez, Dios se identifica con el hombre. Por tanto, sólo se agrada a Dios cuando hombre vive en armonía con sus semejantes; todo atentado contra el ser humano es también un atentado contra la obra creada por Dios y, por tanto, es también un atentado contra Dios.

 

* Dios quiere que el ser humano sea feliz y viva con paz y con alegría disponiendo de todo lo necesario para subsistir. Las guerras, las injusticias, el hambre en el mundo no proceden de Dios sino del pecado de los hombres. Dios ha previsto una vida feliz para todos junto a Él: es la vida eterna en la que el pecado habrá sido eliminado para siempre.

 

 

 

El plan de Dios

 

* Dios, que ha creado al hombre por amor, lo ha llamado también al amor. Todo ser humano necesita amar y ser amado. El amor entre el varón y la mujer, en el matrimonio cristiano, se convierte en imagen del amor perfecto con que Dios ama al hombre. «Por eso, dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne».

 

* Por amor envió Dios a su Hijo Jesús al mundo. Por amor Jesús se entregó a la muerte en cruz y fundó una comunidad con la que estableció una alianza definitiva y en la que continúa presente por medio de su Espíritu. Esa comunidad es la Iglesia. El matrimonio cristiano expresa que el amor entre los contrayentes debe ser signo del amor de Cristo a su Iglesia.

 

 

 

Uno e indisoluble

* En efecto, el matrimonio cristiano se define como UNO e INDISOLUBLE.

 

            UNO: Es el único válido para los fieles cristianos y se celebra una sola vez.

            INDISOLUBLE: No puede romperse. El matrimonio cristiano es para siempre. La Iglesia no reconoce el divorcio para los fieles cristianos: Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre (Mateo 19, 6). Si expresa el amor de Dios y el amor de Cristo, ellos no nos aman para una temporada; nos aman para siempre.

 

 

Los fines del matrimonio

 

Los fines del matrimonio son dos:

            - El crecimiento personal y la felicidad de los esposos en el amor, en una vida unida y compartida.

            - La transmisión de la vida. Así como hemos recibido la vida gracias a la generosidad de nuestros padres, así también los esposos, significando su amor, dan a         otros aquello que ellos mismos han recibido. Dios se sirve del amor de los esposos para incorporar nuevas personas a la vida que quiere comunicarnos.

 

 

Vocación, misión y compromiso

 

* El matrimonio supone una orientación de la propia vida. Llega a él quien se siente llamado a compartir su vida en el amor y a transmitirla a otros... todo en el nombre de Dios y como un servicio a Él.

 

* El que contrae matrimonio cristiano se compromete a guardar fidelidad al cónyuge, a educar cristianamente a los hijos y a fundar una familia cristiana que vive y enseña los valores que Jesús nos dejó en el Evangelio.

 

 

El matrimonio amenazado

 

Habrá que estar alerta y huir de todo aquello que amenaza la unión de los esposos: la incomunicación, la desconfianza, el egoísmo, el talante dominante, el ser absorbente, la infidelidad, los celos, la falta de respeto, la monotonía, la falta de tiempo compartido... Es normal que sucedan conflictos y crisis, pero éstos pueden convertirse en una oportunidad de crecimiento y maduración si se viven con un espíritu constructivo.

 

 

Sacramento de la Iglesia

 

En efecto, el matrimonio cristiano es un sacramento. Esta palabra quiere decir SIGNO. ¿De qué es signo del matrimonio? Es signo del amor de Cristo a su Iglesia. Él nos dijo que nos amemos como Él nos ha amado; eso quiere decir amarse sin reservas, con una entrega total al otro, dispuesto, incluso, a dar la vida por el otro. Esto es lo que debe significar el amor de los esposos. Eso es el verdadero amor.

 

La Iglesia es la que celebra el matrimonio. La Iglesia (comunidad de los bautizados) es SIGNO de la presencia de Cristo en el mundo. Con siete SIGNOS (sacramentos) santifica la vida entera de los cristianos y con su oración y acción litúrgica santifica el mundo. Santificar es hacer presente a Cristo visiblemente en la gente y en el mundo. Uno de estos siete SIGNOS es el matrimonio.

 

Dios es quien actúa en el sacramento del matrimonio. El sacerdote es la mediación de la Iglesia, testigo de que se celebra válidamente ante Dios y ante la Iglesia. Los contrayentes, mediante la pronunciación del CONSENTIMIENTO, son los que realizan el sacramento.

 

El sacramento del matrimonio, celebrado con fe y con espíritu de piedad, otorga a los contrayentes la fuerza que da el Espíritu Santo para crecer cada día en el amor y para superar las dificultades que el día a día os traerá.

 

SI CREÉIS TODO ESTO, ADELANTE: ESTÁIS PREPARADOS PARA CELEBRAR VUESTRO MATRIMONIO. ¡FELICIDADES!

 

 

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Zaragoza, agosto 2003