TEMAS
------------------------------------------------------------------------------------------------ El Viático
1. Alimento para el camino
En muchas ocasiones ,en la azarosa
vida que lleva el hombre de hoy, la muerte es algo imprevisible y repentino.
Los infartos de miocardio, los ictus y otros episodios que pueden causar una
muerte fulminante han dejado de ser, en la sociedad moderna, las únicas causas
que hacen del final de esta vida terrena un acontecimiento inesperado; los
accidentes de tráfico, accidentes laborales, atentados terroristas, sobredosis
de sustancias tóxicas, delincuencia, violencia de género, catástrofes
naturales... son también causa frecuente de muerte sorpresiva. Sin embargo, la
evolución de muchas patologías y algunas enfermedades entre las que se
encuentran el cáncer, el sida, la leucemia, el linfoma o las insuficiencias
renales, hepáticas o coronarias son causa, generalmente, de una muerte que es
previsible y que se ve acercarse de manera progresiva. El paciente cristiano
que es víctima de estas causas es también sujeto susceptible de recibir el
Viático.
En efecto, el Viático nos
prepara para el momento del tránsito. El paciente que ha intentado en su vida
sentir y comportarse con sentido cristiano de la existencia, que ha querido
unirse a Cristo mediante la oración, la praxis sacramental, la rectitud de vida
y que ahora ve conscientemente próximo el momento de su partida de este mundo,
recibe un gran consuelo al acoger el Viático, la comunión del Cuerpo y Sangre
de Cristo como alimento para el tránsito. Este alimento eucarístico le pone en
especial comunión con Dios y con Jesucristo; en él, el propio Cristo sale a su
encuentro para aliviarle en su cuerpo y en su espíritu; con él, se hace su
compañero de camino evitando, así, la natural soledad ante la muerte; y por él,
la presencia eucarística del Señor le da la fuerza necesaria para ir hacia Él
con fe y esperanza, no como quien siente la interrupción y conclusión de su
andadura, sino como quien ve en Cristo la plenitud de su existencia. Ante la
dura experiencia de la enfermedad y la previsiblemente cercana visita de la
muerte, hay personas que durante su vida se han visto alejadas de la vida de fe
y de
El Viático es, además y
sobre todo, el sacramento que nos une a la pasión, muerte y resurrección de
Jesucristo. En el momento del paso al Padre, la comunión de su cuerpo y sangre
como último sacramento de nuestra vida en la tierra nos une verdaderamente a la
muerte y la resurrección del Señor. La comunión en el sacramento eucarístico
apunta ya hacia la resurrección futura que nos hará partícipes de la vida nueva
en Cristo uniendo nuestra muerte a la suya.
2. El Viático,
un precepto cristiano
La
comunión en peligro de muerte es un precepto de
Todas estas afirmaciones nos dan una
idea de la importancia capital que
A lo dicho hasta ahora hay que añadir,
puesto que exige clarificarse, que el sentido de
3. Ritual del
Viático
Encontramos
el rito del Viático en el Ritual de
-Sacerdote: El Cuerpo de Cristo
(o
-
Enfermo: Amén.
-
Sacerdote: Él mismo te guarde y te lleve a la vida eterna.
-
Enfermo: Amén.
Cuando
se celebra fuera de
El
Viático puede celebrarse también dentro del rito continuo, del que ya hablamos
en la ficha nº 5. En ese caso, el orden de los sacramentos sería: Penitencia,
Unción de los enfermos y Viático.
4. Pastoral de
este sacramento
Lo primero que diremos acerca de esto
es que no es un sacramento específico de los enfermos y, por tanto, se
diferencia también en cuanto a sus destinatarios del sacramento de
Nuestros padres y muchas personas
mayores conocieron aquellos tiempos en que los sacerdotes de los pueblos
convocaban mediante la campana a los fieles cuando, revestido y al toque de
campanilla, se llevaba el Viático a los moribundos a sus casas. De ahí, en la
praxis, se ha pasado al otro extremo y el sentido del Viático parece ahora
olvidado. Habrá que hacer, sin embargo, un esfuerzo por parte de sacerdotes,
capellanes, agentes de pastoral de la salud y de todo el pueblo cristiano para
recuperar esta forma de recibir el
sacramento eucarístico y darle el lugar que, por derecho propio, le
corresponde. Debería de instruirse a los fieles desde las homilías dominicales,
las catequesis, las charlas que se organizan en torno a
A lo largo del tiempo, la práctica eclesial
ha ido remarcando de una forma muy especial el momento de la primera comunión y
el momento en que la comunión nos sirve para dejar este mundo y presentarnos
ante el Padre. Adquiere pleno sentido si recordamos las palabras del evangelio
de San Juan: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo
resucitaré en el último día” (Jn 6, 54).
Así, mediante la solemnización de la primera y la última ocasión, se significa
que
Si la muerte es un tabú, algo de lo que
no se puede hablar, algo que produce pánico sólo de nombrarse, es difícil que
se capte el sentido del Viático. Por eso, junto a la instrucción sobre el valor
de esta forma eucarística de participar en
5. Para
trabajar el tema
1.
Enumerar tres
razonamientos que fundamentan la práctica del Viático.
2.
Debatir si cada uno de
los casos siguientes serían adecuados para administrar el Viático o no:
§
Un paciente que va a
ser operado de cataratas.
§
Un deportista que va a
correr en una carrera de Fórmula 1.
§
Un paciente terminal
que puede entrar en coma en cualquier momento.
§
Una persona accidentada
con heridas de pronóstico leve.
§
Un policía
especializado en desactivación de explosivos que recibe una alarma terrorista.
§
Un minero que trabaja a
mil metros de profundidad cada día.
3.
En la celebración del
rito del Viático, ¿qué le diferencia del rito de una comunión ordinaria?
4.
Qué se podría hacer en
vuestro grupo o parroquia para revitalizar esta forma del sacramento de
6. Para la
oración del grupo
1.
Canto: El Señor
Dios nos amó.
2.
Lectura
evangélica: Juan 6, 51-58.
3.
Silencio-reflexión
y puesta en común de los ecos de
4.
Preces
espontáneas.
5.
Padre nuestro.
6.
Oración final:
Señor Jesucristo, que en este sacramento admirable
nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal
modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos
constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas...
7.
Canto final: No
podemos caminar.
thalithaqumi
Zaragoza, diciembre 2003